martes, 23 de junio de 2026

La vuelta al mundo en 195 poemas (4): Mongane Wally Serote

Una mañana
mi pueblo estará pendiente
de un amanecer...
nos enfrentaremos al sol...
dejando atrás
tantos muertos,
heridos,
locos,Una mañana
mi pueblo estará pendiente
de un amanecer...
nos enfrentaremos al sol...
dejando atrás
tantos muertos,
heridos,
locos,
tantas cosas absurdas,
habremos enterrado el
apartheid -¿Cómo nos
daremos la mano,
cómo nos abrazaremos
ese día? ¿Cuáles serán
nuestras primeras palabras?

 

(fragmento)

Mongane Wally Serote, Sudáfrica, 1987





miércoles, 17 de junio de 2026

La vuelta al mundo en 195 poemas (3): Freedom Nyamubaya

Introducción


Ahora que he bajado mi arma
Por casi obvias razones
El enemigo aún está aquí invisible
Ahora el cañón de mi arma no tiene un objetivo preciso
Deja que mi mano trabaje
Que mi boca cante
Que mi lápiz escriba
Sobre las mismas cosas a las que apuntó mi bala.


Freedom Nyamubaya, Zimbabue, 1985




lunes, 15 de junio de 2026

La vuelta al mundo en 195 poemas (2): José Craveirinha

Imprecación


¡Si me quieres oír,
ven a mi casa de cañas!
Si me quieres conocer,
no me busques donde la música sofisticada
ahoga la voz de los hombres,
ni donde el humo de los cigarros finos
enturbia el aire de los salones.
Búscame allí donde la vida hierve,
en las minas de carbón,
en las plantaciones de caña,
en los puertos donde los barcos cargan
el sudor de mi pueblo.
Pero pon en las manos de África el pan que te sobra
y del hambre de Mozambique te daré los restos de tu gula
y verás cómo también te llena la nada que te restituyo
de mis banquetes de sobras.
¡Que para mí todo el pan que me das es todo
lo que tú desechas, Europa!
Ven a mi casa de cañas,
escucha el latido de la tierra
y el grito que nace de mis entrañas.
¡Ahí me encontrarás!

José Craveirinha, Mozambique, 1964





jueves, 11 de junio de 2026

La vuelta al mundo en 195 poemas (1): Esther Razanadrasoa

Bajo la luna


Bajo la luna blanca que resplandece,
pequeños pájaros se sacuden y cantan;
son felices mientras algo los engaña:
la luz del día ya no existe.
¡Cómo pierden el juicio a medida que avanza la noche!
Esforzándose por rivalizar en belleza,
no ven las tinieblas que se entrelazan,
ni la partida del día, su único auditorio posible.
Al sol, que ya se ha hundido, elevan himnos.
Aman e invocan la mañana rosada...
Sin embargo, sólo están allí las manos de la sombra,
porque las de la luz ya han sido mutiladas.


Esther Razanadrasoa (Anja-Z), Madagascar, 1932





lunes, 1 de diciembre de 2025

«Pactar una tregua con la luz» - diez poemas de Ricardo Pochtar

 


HIPNOMAQUIA

Cada noche los sueños intentar derrotar al 
mundo. Cuando amanece, la gracia diurna, 
en su infinita ternura, le lava las heridas. 



RESQUEMOR DEL POEMA

Lo que cuesta convencerlo de que puede
salir a respirar, de que ahora mismo el mundo
está mirando hacia otro lado. 


EXTRAÑAMIENTO

Un ardid contra la inercia del lector que
acaba volviéndose contra la inercia del
poeta.


EPITAFIO

Vayan sabiendo que el mundo
no resiste una segunda lectura.

NADA DE POÉTICA

El metapoema a lo único que aspira es a demorar la
extinción entrópica del poema: lastrarlo, compensar
a la brava su menguada ontología.

TAO DEL CUIDADO

    No el camino, ni la meta: lo único importante a estas
alturas sería saber hacia dónde hay que mirar en cada
esquina.


ESTO NO ES NADA

Hasta ahora solo hemos quitado adverbios y adjetivos: ya 
verán cuando empecemos a arrancarles los nombres a las
cosas.


DESLUMBRAMIENTO 

Cuando el laberinto es transparente, más que encontrar
la salida, el que corre lo que busca es pactar una tregua 
con la luz.

***

Las palabras que se han frotado con los sueños tienen
rodillas más firmes, son potrillos que acaban de nacer
y echan a andar.


ESTALLIDO

El poema es una revolución instantánea. Su tiempo
no rinde cuentas. Su sombra en el papel es cenital.




" “Donde buscamos el mundo” es, finalmente, una llamada de alerta al hombre dormido. Si en el primer poema del libro, “Hipnomaquia”, Pochtar apuesta por el día (“cada noche los sueños intentan derrotar al/ mundo. Cuando amanece, la gracia diurna, / en su infinita ternura, le lava las heridas”), en “Hipnosis solipsista” nos advierte de las consecuencias del sueño (“cuando por fin nos despertamos del sueño solipsista,/ el mundo y yo ya éramos dos perfectos desconocidos”). Mundo, poesía y yo parecen personificarse en las figuras de una atracción de feria, donde las armaduras suplantan a sus respectivos seres: de donde la poesía no es la poesía esperable, ni los homínidos son necesariamente hombres, ni el pensamiento es lo que bulle en el seno de una mente dislocada: porque no sabemos ni qué mundo buscamos ni si hay mundo particular en que buscar al mundo interpretado que nos han legado. ¿Será por eso que Ricardo Pochtar no deja de interpretar?".

Puedes leer la reseña completa aquí


Jorge Rodríguez Hidalgo