Imprecación
¡Si me quieres oír,
ven a mi casa de cañas!
Si me quieres conocer,
no me busques donde la música sofisticada
ahoga la voz de los hombres,
ni donde el humo de los cigarros finos
enturbia el aire de los salones.
Búscame allí donde la vida hierve,
en las minas de carbón,
en las plantaciones de caña,
en los puertos donde los barcos cargan
el sudor de mi pueblo.
Pero pon en las manos de África el pan que te sobra
y del hambre de Mozambique te daré los restos de tu gula
y verás cómo también te llena la nada que te restituyo
de mis banquetes de sobras.
¡Que para mí todo el pan que me das es todo
lo que tú desechas, Europa!
Ven a mi casa de cañas,
escucha el latido de la tierra
y el grito que nace de mis entrañas.
¡Ahí me encontrarás!

