Bajo la luna
Bajo la luna blanca que resplandece,
pequeños pájaros se sacuden y cantan;
son felices mientras algo los engaña:
la luz del día ya no existe.
¡Cómo pierden el juicio a medida que avanza la noche!
Esforzándose por rivalizar en belleza,
no ven las tinieblas que se entrelazan,
ni la partida del día, su único auditorio posible.
Al sol, que ya se ha hundido, elevan himnos.
Aman e invocan la mañana rosada...
Sin embargo, sólo están allí las manos de la sombra,
porque las de la luz ya han sido mutiladas.

