lunes, 22 de junio de 2009

«Por qué escribimos» -un poema de Roque Dalton



-----------------------------Fotografía de Juan Pablo Borra
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Por qué escribimos

Uno hace versos y ama
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.

Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan , hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.

Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.

Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.

Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.




De La ventana en el rostro.

23 comentarios:

tajalapiz dijo...

¡Ah, indispensable Roque Dalton!
Justamente acababa de Leer un pequeño artículo acerca de la poesía comprometida y me encontré con estas dos citas que quería compartir en este espacio tuyo:
"Ecrire c'est une certaine façon de vouloir la liberté" (Sartre)
"Le poète en des jours impies
Vient préparer les jours meilleurs.
Il est l'homme des utopies,
les pieds ici, les yeux ailleurs" (Victor Hugo)
un abrazo

rubén m. dijo...

"rebeldes panaderas con más poder que un lirio"

muy grande

Arturo Borra dijo...

Sí, indispensable, a pesar de un cierto olvido que lo merodea. No siempre me reconozco ahí, pro son esas voces que cada tanto es preciso traer a escena, como recordatorio incluso.
Y aunque e una categoría como "compromiso" están casi todos los riesgos, es preciso seguir problematizando el sentido del poetizar en las condiciones del presente.
Gracias por traernos estas citas de Sartre y de Hugo, porque de eso se trata amigo: de querer la libertad.
Un abrazo fuerte,
ARturo

Arturo Borra dijo...

Sí Rubén, grande y a contracorriente. Suelo volver a poetas así cuando yo mismo me atiborro de desencanto sublimado en poesía. ´
Gracias por pasarte y un fuerte abrazo,
ARturo

MARIEL MANRIQUE dijo...

Arturo, acá Mariel. Conmovida por tu poesía militante. Me resta leer las Anotaciones al Margen y los ensayos (excepto el que tiene como disparador a Antonio Martínez I Ferrer). Sospecho que tu rescate de Dalton es una declaración de principios, aunque sospecho también que te reconocés íntegramente en esos principios pero no en su forma, porque tu escritura es más inasible, de algún modo, que la de Pulgarcito (lo llamo así desde chica, lo quiero mucho). No sé exactamente cómo transmitírtelo, pero entiendo tu gesto. Es el de alguien profundamente preocupado por la intervención efectiva de la poesía en la vida cotidiana, por el efecto subversivo de la poesía, que simultáneamente rechaza el alegato vacuo y el texto demagógico. ¿Cómo hacer para que la poesía transforme el estado de las cosas, para que sacuda a la gente, para que golpee a la gente en el pecho? No hay que pensar en eso mientras uno escribe. Uno escribe y se vuelca entero y no se reprime ni se censura ni se adorna. Es como la operación Picasso: no puedo detenerme, si no tengo azul, pongo rojo. En el momento en el que uno se distancia con ojo clínico de lo que está escribiendo, deja de estar en lo que escribe y sus palabras ya no son creíbles. Todo este preámbulo para decirte que creo, que me creo tu poesía. No se trata simplemente de que crea en ella (como se cree en un credo) sino de que la siento una extensión de tu propio cuerpo y de tu corazón. Como Blogger me censurará seguramente la extensión del mensaje, te envío ya esta primera parte y vuelvo enseguida.

MARIEL MANRIQUE dijo...

Me gusta que "mires desde el fragmento" y "ensayes en la penumbra", que te muevas a tientas. "Ceguera" me recordó una película de Herzog, "Fata Morgana". Me emociona que todavía creas en el poder arrasador de la belleza, "contra todas las evidencias". Que en tu prosa profana incluyas una imagen en gris iluminada por mariposas de colores. Que busques y reivindiques "la cifra del cielo" en "Villa Oculta" y que tus "Templos Profanados" tengan una inspiración precisa pero la suficiente ambivalencia como para leerse desde diversos sitios. Ese poema es un manifiesto de los desamparados, de los condenados de la tierra de Fanon. No me sorprende que tu sensibilidad desborde y necesites ineludiblemente anudar tu poesía al cine, eligiendo las mismas imágenes que yo hubiera elegido de las películas que elegiste: el ángel desolado y la trapecista de Wenders, el cyborg estremecedor y estremecido de Blade Runner, la geometría perturbadora de Zoo. Siento que lo más hermoso que se le puede decir a alguien que escribe es: "te leo y te escucho, es como si te tuviera al lado". Bueno, yo te escucho. Mi familia está hecha de muchos seres que están muertos y nunca conocí personalmente, pero continúo escuchando sin cesar. Es coherente que "bajes" tu poesía al campo de las lecturas públicas y las causas políticas. La palabra poética es inexorablemente política, por acción u omisión. Y la generosidad de tu diálogo constante con tus compañeros poetas y quienes te hablan es el don natural de alguien que escribe así. En un mundo "literario" que gira como un ghetto sobre su propia órbita, gratuitamente opaco, contaminado por el egocentrismo y divorciado de la gente que se sube a los trenes, leerte es reconciliarse con la literatura entendida como un instrumento de transformación. Subir a Dalton es un acto de valentía, Arturo. Lo hiciste porque sabés, como él sabía, que "la rosa ciega a los campeones de tiro" y que esa rosa puede ser Lisa y esos tiradores, el Derecho Civil. Y que desde el momento en que amamos a Lisa, odiamos el Derecho Civil, libros y profesores incluidos (¿te acordás de sus Poems in Law?).

Besos insomnes y felices.

Anónimo dijo...

Otra vez la poesía nostálgica con sus ídolos...

santiago dijo...

perfecto el poema, un placer leer tu blog

MARIEL MANRIQUE dijo...

¿Y qué poesía te gusta, anoni? Hacé un aporte, citá un nombre, ya que ni siquiera te atrevés a dar el tuyo.

Arturo Borra dijo...

Mariel, qué hermosa inmersión hacés; cuánto se agradece una lectura así, pasional, pletórica de interrogantes, inquieta en su conmoción… Pasión lectora, pero una pasión crítica, que interroga las superficies y desnuda, cómo no. Si hay algún tipo de lector que uno quisiera inventar es uno capaz de dialogar así (y por fortuna, por aquí hay otros lectores así, empezando por Laura, Stalker, Víktor, Leonardo, Portinari, Rubén… y la lista podría continuar, porque cada tanto se suman voces que también agradezco en lo profundo). Es un lujo, pero de esos imprescindibles, que nos ayudan a respirar.
De mi poesía poco diré Mariel, porque no sólo la leés con una precisión notable, sino porque sería vano intentar decir por otros medios lo que intenta decir el poema. No porque uno no pueda ayudar a surcarlo, sino porque a menudo la explicación viene tras el fracaso del poema. Qué se yo, la verdad del poeta está en el poema (aunque se trate de una verdad inasible, errática incluso: la verdad como errancia).
Y tu sospecha sobre Dalton es tan certera como aguda. Es una forma de posicionarse ante la poesía desencantada y en general, el cinismo convertido en ley. Hay razones para escribir que no están en la auto-exhibición narcisista o el egocentrismo, en la voluntad de distinción, en la pasión por el nombre propio, la ocurrencia sagaz y efectista y los públicos cautivos… (Un poema tan extenso como sobresaliente al respecto es también el de Maillard, que está en la segunda parte de “Matar a Platón”). Y Dalton da pistas por ahí, cómo no, aunque debamos reinventar los modos de caminar, las formas a mano para volver a nombrar el mundo. Digo pistas; también podría decir: Dalton como un germen…porque para mí de ahí fecundan búsquedas, preguntas, un horizonte, no tanto un erario de respuestas consolidadas.
Y los puentes poéticos con la vida cotidiana claro que me interesan, porque no se trata de ornamentar, museificar la poesía, ponerla en los escaparates de la cultura oficial, usarla para abrir puestos y cerrarse a la herida... Añoro más bien una poesía que se derrama sobre la vida –y la horada y socava este ciego fundamento de lo cotidiano. La poesía no cambia el mundo; pero las intervenciones poéticas producen efectos de sentido sobre los sujetos que pueden cambiar el mundo. Por eso no hay mesianismo pero sí deseo de subvertir la asfixia. Y la poesía es parte de esas fuerzas que pueden contribuir a reinventar nuestra sensibilidad, a sacudirnos la estupidez que naturaliza lo injusto como cosa intransformable, a construir otros derroteros para el deseo… No desde el “compromiso” en sentido estrecho y dogmático, no desde el panfletarismo que a menudo se ha identificado con ese “compromiso”, sino desde la añoranza (que se implica política y estéticamente) de otra escritura (de la historia y de la vida).


(sigo...)

Arturo Borra dijo...

La poética que me interesa es esa que se interroga radicalmente (incluso por sus supuestas “buenas intenciones”, por el valor de los azules y rojos, por las tablas que nos ayudan a seguir naufragando y a seguir intentando rescatarnos). Eso no tiene objeto privilegiado; por eso uno se puede detener en todo, a condición de no perder sus lazos constituyentes. Operación Picasso decís… claro, sobre todo, como operación marcada por la urgencia vital y por la conciencia de los riesgos (incluso: del riesgo de que esa operación termine siendo fetichizada, asimilada a la “marca-Picasso”, con sus cotizaciones millonarias, aunque ese no será nuestro caso, por supuesto…). Pero ¿qué ceguera podría hacernos desvalorizar esa pasión creadora por los usos que se han hecho de sus producciones?
Me alegra que me creas Mariel, y creeme también que casi siempre escribo desde esos estados de urgencia e indefensión, donde escribir es inventar resquicios. La escritura siempre significó para mí no una redención sino una forma de poder-seguir-viviendo y no exagero, te lo aseguro. Y más me alegran todas tus anotaciones llenas de perspicacia y generosidad, todos esos diálogos con los ausentes (desde Fanon a Lisa), esos seres traslúcidos que amamos y que siguen ahí, como espectros que nos abren a lo inédito…
En fin, a mí me ha conmovido tu lectura excepcionalmente íntima y cálida… y permitime ahora solamente agradecerte de corazón y permanecer un ratito en silencio, emocionado, emocionado.

Un abrazo fuerte,
Arturo

PD: te sumo a los links, así puedo visitar tu casa desde aquí.

Arturo Borra dijo...

Anónimo, más bien invertiría tu afirmación: nostalgia de (otra) poesía: una que no se mire todo el tiempo el ombligo. Eso no significa que no haya una producción (más o menos minoritaria) de lo más relevante (y que intento recuperar también aquí). Contra la idolatría del individuo-soberano, reivindicaría una nostalgia que no es añoranza de pasado, sino como dijo alguna vez Heidegger: “dolor de la cercanía de la lejanía”. Y esa lejanía es un devenir poético que pone en jaque tanta banalidad versificada.

Arturo Borra dijo...

Gracias Santiago por pasarte por este poema y me alegra que este poema te parezca perfecto.
Eres bienvenido por aquí.
Un saludo inicial,
Arturo

Ben Clark dijo...

Interesante su blog y los archivos sonoros especialmente.

Un saludo.

B.C.

MARIEL MANRIQUE dijo...

Querido Arturo, acá Mariel, nuevamente. Sencillamente, no sé cómo agradecerte tus palabras (tendría que estar allí y abrazarte fuerte, fuerte). Entonces acabo de colgar del pico del Pájaro de China una entrada que te está dedicada, a vos y a Laura, porque esta noche me emocioné mucho leyendo tu respuesta, me vinieron un montón de imágenes a la cabeza y no puedo parar de llorar (en el fondo soy una nena, si me vieras ... una mezcla de Sid Vicious y Peter Pan). Como para expresarme en forma mínimamente inteligible tendría que sonarme los mocos y me vienen en catarata, recurrí a las imágenes que sé que nos unen y a una canción muy simple que suelo cantar y que se llama ... Sencillamente. Besos conmovidos, te subo al Pájaro de China y seguimos conversando y te sigo leyendo.

Stalker dijo...

El intercambio Mariel-Arturo ha alcanzado cotas de pavorosa belleza.

Estos días tengo la mente muy embotada como para hilvanar dos frases coherentes, pero me quedo con esto: "subvertir la asfixia".

Con este cruce de comentarios emocionados sin duda habéis cortocircuitado la asfixia de estos días.

abrazos a ambos.

Arturo Borra dijo...

Bienvenido Ben Clark por aquí. Me alegra saber que te ha interesado el blog y los archivos y desde luego, seguiré subiéndolos según mis posibilidades.

Gracias por pasarte y un saludo inicial,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Querida Mariel, gracias por la entrada que dejaste en tu blog y sobre todo, por tu calidez. Es hermoso encontrar personas así, que saben derramarse en los otros y trabajar desde el descentramiento. En el fondo, todos somos niños heridos que protegen su vulnerabilidad con títulos, ínfulas, distinciones efímeras, libros y otros artilugios para ocultarnos el hecho traumático de que uno es "ser-para-la-muerte" como decía H.

Me arrancás una sonrisa este domingo, mientras espero otras lágrimas (de un ser que se avecina).

Seguimos entonces en este diálogo profundo...

Va un fuerte abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Querido Stalker, sos partícipe de estos diálogos, así que aunque tengas la "meta embotada" en estos días, nos ayudás a todos nosotros a abrir ventanas, a respirar otros (buenos) aires, a hacer posible que a pesar de lo sabido, sigamos buscando en lo desconocido huellas para reiventarnos.

Gracias por estar y sumarte a este movimiento que nos desborda. Hace unos días, un profesor traía a colación algo que decía Kafka: no me preocupa el final de todo ésto, sino solamente poder salir de aquí...

Un abrazo fuerte,
Arturo

MARIEL MANRIQUE dijo...

Arturo: Sí, todos somos niños heridos, pequeños náufragos en un desierto de ceniza arrojando bengalas para que vengan otros niños heridos a nuestro encuentro y ponernos a jugar, que es suturar, aliviar, cicatrizar la herida. Voy a sumergirme en Hannah, niña que de heridas sabía bastante. Y lo subiste a Benjamin también ... lo estoy viendo. Hombre que persiste en seducirme como una adivinanza, coleccionista de juguetes infantiles y trapero de la humanidad ... marxismo y religión, kabbalah, escaparates y pasajes de París, infancia en Berlín, tesis doctoral rechazada, alegorías incomprendidas y abiertas a múltiples significados, tesis sobre el concepto de historia, una biblioteca protegida y errante, un disparo en la frontera franco-española ... criatura inclasificable que nos interroga todo el tiempo, que le pide dinero a su papá para seguir pensando, que intuye el cine como el arte del futuro y advierte el peligro de su utilización por el fascismo, que se despega con alas propias de toda una escuela de Frankfurt, que busca (como vos, sí como vos) lo ausente en lo presente, lo distante en lo próximo ... gracias por sentar a la misma mesa a todos estos seres que nos alumbran.

Arturo Borra dijo...

Herida de los pequeños naufragios, llamando a otros niños del desierto, llamando al otro para ser y reinventarse.
Benjamin, Arend, ellos también saben de niños lastimados; y toda la adultez quizás no sea más que un intento de elaborar esas pérdidas, de asimilar esos duelos arrastrados, que nos ponen a buscar por diferentes regiones, inclasificables...
Me encanta saber que Benjamin también dialoga con vos. Me acompaña muchas veces, y seguirá haciéndolo en su toma de partido por los vencidos y en su apuesta por transformar nuestras sensibilidades.
Lástima que no tenga por aquí sus Iluminaciones. Ya veré si me hago con una edición de ellas...
En cualquier caso, Mariel, va un fuerte abrazo y gracias por ayudar a caminar,
Arturo

ángel dijo...

Gracias por recordar a este salvadoreño tan poco conocido, me parece, más allá de su Taberna y otros lugares y de su cobarde asesinato.



Saludos...

Arturo Borra dijo...

Así es Angel, Dalton fue víctima de un cobarde asesinato y la necesidad de su recuerdo es doble: como poeta y como humano.
Que todavía lo sigamos leyendo es una forma de mantener viva su esperanza.
Gracias otra vez,
Arturo