miércoles, 16 de abril de 2008

«Elementos» -un poema en prosa de René Char




Aquella mujer apartada del trasiego de la calle tenía a su hijo en brazos como lleva un volcán semiextinto su cráter. Las palabras que le confiaba recorrían lentamente su cabeza antes de perforar la letargia de la boca. Manaba de estos dos seres, uno de los cuales no pesaba mucho menos que la cáscara de una estrella, un cansancio oscurso que pronto iba a perder su rigidez y se deslizaría hacia la disolución, ese acabamiento precoz de los miserables.
A ras del suelo la noche penetraba ligera en su carne titubeante. A sus ojos los mundos habían dejado de confrontarse, si es que alguna vez lo hicieron.

En esta mujer todavía joven debía de tener su raíz un hombre, pero él permanecía invisible como si el horror, al cabo de sus fuerzas, se hubiera detenido en ese punto.

El entusiasmo egoísta, licencia para los idiotas y los tiranos, que callejea simepre por las mismas zonas iluminadas de su barrio, es apostema; la vulnerabilidad que se atreve a descubrirse nos compromete íntimamente.

Puedo entrever el día en que algunos hombres que no creerán ser generosos ni haber cumplido tras conseguir expulsar el abatimiento y la sumisión al mal del trato con sus semejantes, al mismo tiempo que haber alcanzado y dominado los poderes de chantaje que les desafiaban por todas partes, puedo entrever el día en que algunos hombres emprenderán sin trampa el viaje de la energía del universo. Y como la fragilidad y la inquietud se alimentan de poesía, a su vuelta se pedirá a esos altos viajeros que tengan a bien acordarse.


René Char, Poesía Esencial, Galaxia Gutenberg (Edición bilingüe de Jorge Riechman), España, 2005.


Reseña biográfica

Poeta francés nacido en Isle-sur-Sorgue, en 1907.
Pertenece a lo que podría llamarse segunda generación surrealista iniciada en 1929, coincidiendo con la primera crisis señalada por el segundo manifiesto de Breton aparecido ese año. En 1934, debido a su afán de perfección formal, se alejó paulatinamente del movimiento surrealista.
Durante la ocupación de Francia por los alemanes, se destacó como capitán de maquís en la resistencia, y allí aprendió, según él mismo dice, "a amar ferozmente a sus semejantes". De esta experiencia en la lucha clandestina surgió su gran obra poética "Páginas de Hypnos".
Es uno de los poetas cuya fama ha crecido rápidamente en los últimos años. Elogiado ampliamente por la crítica, ha sido (y es) considerado como uno de los máximos poetas de Francia. Falleció en 1988.



Obras

Cloches sur le coeur, (1928).
Con André Breton y Paul Éluard, Ralentir: travaux (1930).
Le marteau sans maître (1934).
Afuera la noche es gobernada (1938).
Solos permanecen (1945).
Feuillets d'Hypnos (1946).
Furor y Misterio (comprende su poesía completa entre 1938 y 1947).
Los Matinales 1950).
Art bref (1950).
El sol de las aguas (1951)
Búsqueda de la base y de la cima (1955),
Lettera amorosa (1953).
Retour amont (1966).
Sans grand'peine (1973).
Chants de la Balandrane (1977).
Común Presencia (1964)
Vuelta atrás (1966)
La noche talismánica (1972)
Aromas cazadores (1975).
Obras completas (1983).

3 comentarios:

Anónimo dijo...
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Víktor Gómez Valentinos dijo...

Si me tuviese que volver loco para volverme cuerdo sería con sobredosis de René Char y Francis Ponge por la noche y con estimulantes tragos largos de los breves poemas de Parra y Girondo. Las tardes, tan musicales, rozaría mis labios con Pizarnik y Varela.

Pero no soy tan valiente.



Tu Viktor

Arturo Borra dijo...

Y fijate, mi querido amigo, que René Char estaba bastente cuerdo en un contexto de locura colectiva... lo cual no es fácil. Y yo creo que uno no es valiente, sino que se hace a fuerza de afrontar su miedo. Así que amigo mío, mucho ánimo y asuma "esta salud de saber que estamos muy enfermos", como decía Gelman.
Un fuerte abrazo,
Arturo