jueves, 4 de octubre de 2007

«El meollo» y «Wahe» -Viktor Gómez Ferrer





EL MEOLLO
A Adas Salas

Me sitúo entre
voces y ruidos.
A palpas avanzo.
Y antes que llegar
lo que deseo
es seguir en el camino.

¿Quién mueve las ramas?; ¿Qué sería
del silencio sin el rumor de lo invisible?



WAHE (A los poetas del silencio)

A Jenaro Talens y Susana Díaz

"Un cielo que no existe pero tiembla".
Antonio Méndez

"En lo profundo todo es ley".
Jenaro Talens

Escribir no debiera ser un lugar
fértil en el desierto,
ni la tregua en un vivir conpulso
y ajetreado, violento.
Pero escribir viene siendo un Oasis
y salir de la palabra al viento
una suerte
de suicidio,
un desastre
de asedio.

La realidad tiene otros planes.



Viktor Gómez Ferrer, poeta valenciano perteneciente al "Grupo Caudal".

"No hay arte inocente. Todo camino quiere un fin; cada día su afán define cuando declina la luz y nuestra silueta se recorta sobre un paisaje, frente al otro. Se es lo que se da y lo que se pierde. La poesía puede ser una manera de ver pero también un ciego situarse a la intemperie en pos de lo ineficaz pero necesario. A una técnica que aborde con precisión el misterio y con justeza lo real, quien se oriente así siempre tendra en su dactilográfica huella esa verdad rimbaudiana: Yo es otro".



3 comentarios:

Arturo Borra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arturo Borra dijo...

Este poema (Wahe)revoloteó por un buen tiempo en mi cabeza: aunque las referencias autorales son elocuentes, el poema se singulariza, en buena medida, por sumergirse quizás en lo más impersonal: ese desierto del que uno no quiere escapar sino hacerlo fecundar, fertilizarlo - y no simplemente aceptar algún oásis sereno. De ahí el "Escribir no debiera ser...". Porque lo cierto es que muchos se acomodan en el escaparate; e incluso no dejan de celebrar este ser indebido donde los oásis se montan sobre la sequía de los demás.
En tiempos en los que hasta las lógicas dominantes del campo literario se asemejan demasiado a lo que dicen repudiar (lo cual ni siquera es evidente, a la luz de tanta posición arribista y acomodaticia), escribir contra-corriente viene siendo un Oasis que quiere escapar a su aislamiento, que quiere derramarse sobre el Otro, y que en esa medida, no hace sino radicalizar la sed profunda.
Pero no se trata de suicidar la voz, a pesar de la direccionalidad prevalente (de los planes efectivos), sino de reinventarla, incluso como una práctica de superviviencia a la rispidez de la arena.

Un abrazo,
Arturo

Viktor Gómez dijo...

Arturo:

no puedo separar el poema de tu lectura. son una sola piel.

Graciaaaas,

Tu Viktor

P.D.: llevo comentario y poema a mi blog, con permiso.