lunes, 4 de febrero de 2013

Dos poemas de Tomas Tranströmer: "Bebisteis oscuridad/ y os volvisteis visibles".

“Bebisteis oscuridad/ y os volvisteis visibles”.
“Todo lo inconcebible que sin embargo va a ocurrir”.
T.T.


 Parkeharrison



Annie dijo: «Esta música es tan heroica» y es verdad.
Pero los que miran de reojo y con envidia a los hombres de acción,
---los que se desprecian en lo más íntimo porque no son asesinos
no se reconocen aquí.
Y los muchos que compran y venden seres humanos y creen que
---se puede comprar a todo el mundo, no se reconocen aquí.
No su música. La larga melodía que sigue siendo ella misma
---a través de todas las transformaciones, a veces brillante y débil,
---a veces áspera y fuerte, rastro de caracol y alambre de acero.
El tozudo canturreo que nos sigue justo ahora
hacia arriba
las profundidades.



 Parkeharrison 



Ocurre pero pocas veces
que uno de nosotros ve de verdad al otro:

una persona se muestra un instante
como en una fotografía pero con más claridad
y al fondo
algo que es más grande que su sombra.

Él está de cuerpo entero delante de una montaña.
Es más una concha de caracol que una montaña.
Es más una casa que una concha de caracol.
No es una casa pero tiene muchas habitaciones.
Es impreciso pero grandioso.
Él crece de eso, y eso de él
Es su vida, es su laberinto.

Tomas Tranströmer

2 comentarios:

c dijo...

“Todo lo inconcebible que sin embargo va a ocurrir”. evidenciar así las verdaderas relaciones del mundo, las transformaciones ensombrecen siempre primeramente a las víctimas, lo inconcebible lacera silbando la oscuridad. No sé porqué te hablo así, quizás sea la admiración por estos poemas. Las fotografías son caracolas, de hecho al apoyar una en la oreja… no es lo visible, es la secuencia/Vertov y un todo dentro de un todo. La justicia, el trabajo, el amor. Lastrar el laberinto, morar, deificar el pasto, abrir, la sombra. Si podemos. abrazo arturo

Arturo Borra dijo...

qué bien Rider que apostemos por lo imprevisible, lo inconcebible que ocurre a pesar de todo, la promesa intacta de lo porvenir, de lo que de algún modo resucita a nuestros muertos y crea la insurrección en nuestros corazones. En esas caracolas nos refugiamos para seguir luchando y defender, contra todos los pronósticos, nuestra apuesta por la experiencia amorosa, que es también práctica de la libertad. En esas sombras, labramos otras posibilidades humanas.

Un fuerte abrazo y gracias por habitar estos poemas que beben de la oscuridad.

Arturo