viernes, 31 de diciembre de 2010

Entretanto


Entretanto
vivir en los gestos
mínimos, en esos ojos de asombro,
tu risita subiendo la escalera
de regreso del jardín y que los desórdenes
de entrecasa persistan en todo lo puro
que hay en esta impureza de aire maltratado.

Como si ya no hubiera
más que ganas de levantar del suelo
esta pesadumbre y que conversen
las ventanas con los ceniceros y la madrugada
nos sorprenda conspirando
y
el deseo vuelva
a asomarse
entretanto
en estas manos que no se resignan
a vivir enfundadas, frías de otro,
en el punto exacto
donde la caricia cae.

21 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Entretanto, la poesía, querido Arturo, un camino que es contra los conflictos el pacto de resistencia y concordia, de amistad y lucidez para tiempos sombríos.

palabras que tienen piel, que son la epidermis del insurrecto país de la esperanza, poesía, hermanando, con hilos de música y manos de luz el lugar inconquistable, la casa de los corazones trenzados.


Un abrazo grande,

Pedro Donangelo dijo...

Hermoso, Arturo.

leonardo dijo...

Sí, vivir en los gestos mínimos, conspirar contra los grandes fríos que nos alejan del otro. Plegaria cada día más indispensable.
Un poema atento escrito desde lo más blando.
Un abrazo cálido y sin guantes, sin gorros, sin abrigos.

Laura Giordani dijo...

Cuánto se juega en los "entretantos", esos rellanos donde se toma aliento para la subida. Entretanto, más que llegada o destino, queda alzar esas magias cotidianas, las conversaciones de los ceniceros con las ventanas, las risas queridas que regresan como sirenas de barquitos frágiles. Me parece un poema hermoso, sobre todo porque deja asomar en tu poética una veta de ternura muy entrañable sin renunciar a esa súplica de abrigo que recorre toda tu poesía ( abrigo para todos)

entretanto
en estas manos que no se resignan
a vivir enfundadas, frías de otro,
en el punto exacto
donde la caricia cae.


Muy buena manera de comenzar el año, caminando entre esas hojas resecas, conjurando su pesadumbre para llegar a la puerta donde la promesa vuelve a abrirse cada día ante nuestros ojos. Hermoso, simplemente.

Un beso,

Laura.

Arturo Borra dijo...

Entretanto, querido Víktor, sobrellevar las distancias que no podemos evitar, abrir hueco para la amistad, cavar túneles para sobrevivir.
No es tarea fácil. Hay riesgos por todas partes. Y, sin embargo, es lo único que tenemos: ese aferrarnos fuerte a una promesa siempre vacilante, insegura de sí misma, carente de certeza.
En esa promesa se juega otra posibilidad de futuro, otra forma de habitar. Entretanto, resistir el frío...
Gracias por la calidez de tu mirada. Va un abrazo fuerte,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Pedro, bienvenido a este espacio y gracias por ese hilo cálido que estirás con una palabra que es más que una palabra. Un cable quizás, o una cuerda, de esas que todos necesitamos para sostenernos en el aire.
Un cálido saludo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Querido Leonardo, esos gestos mínimos son quizás un lenguaje de ternura, diferente, que ayuda a conspirar contra el frío. Qué bueno que seamos muchos conspirando, enhebrando plegarias a la noche para arrancarle alguna dulzura.
Y a pesar de lo improbable, esas experiencias también están ahí. Ayudándonos a caminar sin renegar de nuestra intemperie.
Gracias por el aliento cálido y
entretanto, otro abrazo que no miente,
Arturo

Sergio dijo...

Querido Arturo, no conocía esta voz tuya. Me gusta leerte en esta arista...
Abrazos, S.

Arturo Borra dijo...

Sí Laura, me inclino a pensar que "entratanto" es todo lo que tenemos, o al menos que ahí se juega la mayor parte de todo. Porque no hay garantía de llegada a ninguna parte, pero lo que es más importante, porque en el modo de caminar se va predefiniendo el "lugar" al que se podría llegar.

En esa magia están nuestras vidas; en todo aquello que apenas tiene registro, diminuto, o esas risas que nos dan todo el impulso para seguir subiendo o bajando (da igual).

En cuanto a la "veta de ternura",
quizás asome más en algunas experiencias actuales, aunque quiero pensar que está ahí, desde siempre, en las esperancitas, puntos donde a pesar de todo el desamparo, la dulzura está ahí, improbable y cierta.

Por eso, a pesar de todo, sin desaliento por aquí seguimos.

Gracias otra vez y un beso,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Sergio, ¿sos el que imagino? Bueno, en cualquier caso, gracias por sumarte.

Es muy difícil el oficio de sacarse etiquetas, de sacudirse las fijaciones que habitualmente otros nos atribuyen.

Así que estas aristas también están ahí, algo más subterráneas quizás. Y tanto mejor si te gustan.

Gracias por tus impresiones y un abrazo fraterno,

Arturo

Angus dijo...

A veces el mientras tanto es lo que nos mantiene con vida.

Arturo Borra dijo...

Sí Angus,el "mientras tanto" no sólo nos mantiene con vida: es nuestra vida. El después es proyección de lo que vamos labrando y quizás, en los resquicios de la dulzura, empecemos a construir algo diferente.
Gracias por pasarte y bienvenida.
Un cálido saludo,
Arturo

Anastasia K. dijo...

Y que todo se centre en que "conversen
las ventanas con los ceniceros y la madrugada nos sorprenda conspirando", así no haría fijar un momento ni establecer pausas.
Descubro tu espacio ahora y volveré mucho, sin duda alguna.
Un saludo.

Arturo Borra dijo...

Hola Anastasya, bienvenida por acá... Muchas gracias por dejar tu comentario y por sumarte a esta conspiración noctura, incluso cuando se geste sin tiempo, en cada esquina rota de la vida.
Va un cálido saludo,
Arturo

PD: por cierto, he estado mirando tu blog y me ha gustado, así que agrego el link. Ya me pasaré con calma.

Anastasia K. dijo...

Gracias, yo también me he tomado la libertad de agregar el tuyo, así el que yo sea un despite no impide que te siga de cerca;)
beso!

Amanda Jayne dijo...

Mucha fluidez junto a muy buenas imágenes, me gusta su escritura.
Saludos desde Puerto Rico!

Arturo Borra dijo...

Anastasia: gracias a vos por incluir y espero que pronto la sigamos. Hasta la próxima!

Amanda: bienvenida por aquí y me alegra que las imágenes te hayan resultado fluidas. Pásate cuando quieras y gracias por dejar tu huella. Va un cálido saludo,

Arturo

Anónimo dijo...

Me ha encantado. No sé por qué, pero al leerlo me parece estar subiendo esa escalera, o quizá, bajándola: eso es, peldaños arriba o abajo, pero peldaños...
Magnífico como creas un recipiente de fino cristal para abarcar ese "entretanto" del final que casi se desborda: "a vivir enfundadas, rías de otro,
en el punto exacto
donde la caricia cae".

M.

Arturo Borra dijo...

M., qué bueno que te haya gustado el poema. Y esa escalera es la nuestra: la de cada día, la que subimos/bajamos, a veces sin siquiera percibirlo. Y es también una escalera singular, por la que uno escucha los pasos que se acercan y traen la alegría.

Entretanto, es todo lo que tenemos. Y la promesa de tejer algo de calor en los rellanos, mientras seguimos conspirando contra tanto desastre organizado.

Gracias otra vez y un abrazo,
Arturo

Angel dijo...

Muy buen poema Arturo, invita a reflexionar. Lo que importa son esos pequeños gestos, esos que fabrican nidos en los corazones, un abrazo, una caricia, un beso o esa sonrisa cómplice. Entretanto la vida se va, pero no en vano. Todavía hay niños, flores y poemas. Gracias.

Abrazo

Ángel

Arturo Borra dijo...

Gracias Angel, me alegra que este poema sea también una invitación. Esos pequeños gestos desde los que alzarnos, llamar a una revuelta íntima, o construir esos nidos del corazón de los que hablás.

¿Y qué seríamos sin esa complicidad, sin ese todavía al que nos aferramos para sobrellevar el hundimiento?

Gracias también a vos por la complicidad y bienvenido a este espacio.

Va otro abrazo,

Arturo