sábado, 5 de junio de 2010

Tres poemas de «Extra»- Antonio Méndez Rubio



Nocturno

Cualquier noche
y también esta noche
vale en la gratitud,
en la paz que no va a volver,
por no haber entendido
lo suficiente.


---------1

Mientras flota otra vez la nieve
por la nocturnidad
sin dirección, ni acoso,
salgo a ver en el humo
de la casa arrasada
contigo
dentro.




Expira
---
Sueño breve el
ruido de la elección. Necesito
no remedar el pulso,
esa abstinencia de la memoria:
me recuerda que iba a ser cierto:
---------------------------------no oí
el murmurar visible de las hojas blancas
cuando se hacía de noche.

Inspirar; espirar.
Cuidar del aire.

Ellas estaban allí, prendidas
del sonar en la lluvia, no lejos,
aunque en ningún momento pude
oírlas.


De Extra (2010), Antonio Méndez Rubio

23 comentarios:

Esmeralda Martí dijo...

Bellos poemas, amparados en la nocturnidad, ese silencio que habla, la soledad compartida... Nada vuelve porque nada se comprende.
Sí, señor. Felicidades, Antonio.
Saludos, Arturo (soy amiga de Obeso)

raúl quinto dijo...

inspirar, espirar/ cuidar del aire.



eso me ha cazado.

Sin_Azimutal dijo...

Guas Arturo, qué poesías!!! son una caricia para el alma!!!

esa abstinencia de la memoria:
me recuerda que iba a ser cierto:
no oí
el murmurar visible de las hojas blancas
cuando se hacía de noche.


Abrazos y que andes bien! Enrique

Arturo Borra dijo...

Esmeralda, poemas de la nocturnidad, de eso se trata. La noche está ahí y nunca entendemos lo suficiente. "La verdad de la noche" decía Bataille. Quizás sólo entonces podamos buscar una verdad sin pretender ejercerla.
Gracias por asomarte a esta ventana.
Va un doble abrazo (uno para vos y otro para Julio).
Arturo

Arturo Borra dijo...

Raúl, cuando está "Todo en el aire" -tal como Antonio titula su antología poética- cuidar el aire es vital. La poesía es precisamente lo que nos ayuda a respirar y este "Exta" va en el mismo sentido. Me alegra entonces que te haya cazado. Ya somos varios.
Gracias por pasarte y va un cálido abrazo desde Valencia,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Hola Enrique, no sé por tu perfil si sos el que imagino (E.R.), pero en cualquier caso, bienvenido por aquí. Me alegra encontrarte por este medio y ojalá que sigamos conversando.
Por lo demás, estos poemas son caricias para la aspereza del mundo. No sé si encontrarás esta edición en Argentina, pero vale la pena buscarla. En su fragilidad, revela lo que somos.
Gracias por pasarte y va otro saludo cálido,
Arturo

Jorge Ampuero dijo...

Una poética reflexiva y casi sutil que debe parte de su discurso y fuerza a los elementos infinitos de la naturaleza.

Saludos...

Leonardo dijo...

Es un poeta que poco conozco y que tengo por descubrir (otro más!). Poemas en los que veo una gran delicadeza para acercarse a aquello que deberíamos entender y que, tal parece, se nos sigue escapando. Un llamado a entrañarnos con el misterio de lo que nos rodea.
Gracias por tu visita a tajalápiz y tus comentarios siempre pertinentes.
Un abrazo fuerte
Leonardo

Arturo Borra dijo...

Estimado Jorge, poética reflexiva, en efecto. De eso se trata. De un pliegue de escritura que permite escrutar zonas difíciles, esa región donde el dolor (nos) rompe. Irreductible a la claridad del día. Y para eso, los elementos naturales -en su literalidad- ayudan a recomponer aquello que no puede decirse.
Gracias por pasarte por aquí y un cálido saludo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Querido Leonardo, creo que Antonio es uno de los mejores poetas que hay en España en este momento. Cuento a esos poetas con los dedos; y lo digo sin temor a confundirme.
Como una luz herida, su poesía ahonda en esas fallas que muestran nuestra radical vulnerabilidad. Su poesía permite, precisamente, sumergirse en la memoria del daño y, aún así, seguir buscando algún resquicio para ser.
Va un abrazo enorme,
Arturo

PD_tengo pendiente una respuesta a lo que me respondés en Tajalápiz. Espero pronto volver sobre lo dicho. Y, dicho una vez más, gracias a vos por tu constancia.

poetas fronterizos dijo...

Extra, un buen libro. Antonio, un GRAN poeta, sin duda.

Leonardo dijo...

Ya sabes Arturo lo fundamentales que son estos espacios de conversación y tu mirada siempre vigilante y aguda.
Es que la obra esencial de Méndez Rubio está recogida en algún volumen?
Abrazo

Arturo Borra dijo...

Poetas fronterizos, me alegra hallarlos por aquí y bienvenidos sean. También aquí no tenemos más que fronteras, esas que construyen otro lugar de escritura. Ese me parece el caso de Antonio, ayudándonos a pensar ese “extra” en el borde de lo decible.
Gracias por pasarse y va un abrazo para los dos,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Leonardo, uno intenta sostener como puede estos intercambios. No sólo porque nos ayudan a reflexionar sobre lo que no percibimos, sino también porque nos sostienen en una búsqueda.
En cuanto a la obra esencial de Méndez Rubio hay dos libros que pueden abrirte paso. “Todo en el aire” (una antología amplia) y también “Historia del daño”. Supongo que no será fácil conseguirlos en Francia, pero podés intentarlo o incluso comunicarte con la librería que la otra vez te recomendé. Otra opción: ¡te venís para Valencia!
En fin, gracias por estar.
Va un abrazo fuerte,
Arturo

Laura Giordani dijo...

Querido Arturo:

El libro Extra ha sido uno de las lecturas más interesantes del último tiempo. He encontrado pasajes de una intensidad poética increíble, como el poema El barco de los esclavos y otros en prosa que tienen una potencia muy singular. Los dos poemas que has seleccionado para esta entrada constituyen una buena muestra. Me tocan especialmente estos últimos versos del primer poema.


salgo a ver en el humo
de la casa arrasada
contigo

La poesía de Antonio se me figura como esas trazas sobre el vapor en un cristal, huellas evanescentes, precarias, sujetas a una pronta desaparición. Un discurso desasido básicamente. Creo que allí radica precisamente su fuerza: no sólo en el alejamiento de cualquier espíritu sentencioso o efectista, de esa pirotecnia del vocablo tan frecuente, sino de una elección similar a la blanca elección de Emily Dickinson: la grandeza está en las restricciones que el creador se impone, no como disciplina famélica de la palabra sino más bien como apuesta ideológica y estética por la intemperie más absoluta. Toda la intemperie que el lenguaje sea capaz de soportar, toda la intemperie que nosotros como lectores podamos acoger. Justo antes de su extinción, las cosas revelan una fulguración íntima, única, ya sea la nieve cayendo en la noche o el humo remanente de una casa arrasada. En esas líneas prontas a extinguirse, vale la pena dejarse quemar los párpados.

Un beso y gracias,

Laura.

Andrea BR dijo...

Desde el discreto equilibrio que logro por las noches, vengo a disfrutar de la poesía.

Un abrazo Arturo, un rincón muy agradable tienes aquí.

Arturo Borra dijo...

Laura, qué hermoso comentario hacés. Y, lo que es decir más, preciso y certero en cuanto a este poemario que trabaja en su “apuesta invisible”. Porque no hace ruido, camina despacio, habla en voz baja, en las fracturas del suelo. De ahí su intensidad y, diría yo, su capacidad de síntesis.
La imagen de unas trazas vaporosas en un cristal prontas a desaparecer me ha resultado especialmente reveladora. Su poesía es esa huella de la desaparición. Casi inasible, al borde la implosión. Es lo que me conmueve de su poesía.
En otro nivel, mucho habría que decir de las auto-restricciones estilísticas. La dura decisión de excluir ciertos recursos retóricos que bien podrían generar más “cercanía” con el lector. Pero está claro que si hay una retórica aquí es aquella que busca despojarse de la ornamentación. Quedarse con la delgadez de una escritura sin titular. Poniéndose en crisis y poniendo en crisis también el servilismo que se le exige a la poesía en nombre de no sé qué lector.
En la intemperie, la escritura de A.M.R. se parece a su vida. Eso no sólo la hace auténtica: la humaniza profundamente. Gracias por quemarte los párpados en estas trazas vulneradas.
Un beso,
Arturo

m dijo...

me quedo con estas letras:
"en la paz que no va a volver, por no haber entendido lo suficiente"

hermosa poesía

Arturo Borra dijo...

Gracias Andrea por pasarte y dejar tu huella. La poesía es discurso nocturno. No importa a qué hora se escriba. Pero vive en la noche y se nutre de sus recodos.
ME alegra saber que este rincón también te cobija. Ya me pasaré a conocer el tuyo.
Otro abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Lo bello, M, que tiene la poesía, es eso: la capacidad de apropiarse de ciertos pasajes, de reescribir lo dicho y acentuar esas zonas que más nos hacen sentido.
También en mí calaron esos versos.
Gracias por pasarte y bienvenida seas.
Un cálido saludo,
Arturo

Lola Torres Bañuls dijo...

Creo que sí que Antonio Méndez Rubio es un gran poeta. Por lo que le he leído (no he leído todo) tiene buenos poemas, de esos que llegan.

Un saludo Arturo y disculpa mi silencio es que no tengo mucho tiempo y también he necesitado descansar, pararme. mi salud me dice cuando tengo que pararme.

Un abrazo muy grande.

Arturo Borra dijo...

Querida Lola, siento mi demora en la respuesta. En cuanto a lo que decís de la poesía de A.M. lo comparto. Y si "llegan" sus poemas, al menos para mí, lo hacen porque conmueven más allá incluso del entendimiento. Como si se metieran en esa región oscura donde hasta las palabras vacilan.
En cualquier caso, mil gracias por pasarte por este pequeño rincón.
Va un fuerte abrazo y espero que estés bien de salud,
Arturo

PD: También yo estoy casi completamente ausente de los blogs, así que lo mismo digo. A veces, simplemente, uno necesita callarse.

Candidatos concejo dijo...

Hermosas palabras las que escribes, lo que más me gusta es la forma como logras transmitir a tus lectores las sensaciones que nos tratas de expresar.