domingo, 14 de febrero de 2010

Dos poemas de María Negroni




El espejo del alma



Como el alma que canta por sí misma
en su limpia casa de cristal
Hermann Broch




Tuve que viajar a Nevada para verte. Una gran planicie rodeaba la casa donde me esperabas con una túnica blanca, más alta que de costumbre.
Presentí que la casa existía en la memoria, cosa que confirmaste atravesando con tu brazo el hielo que suplantaba ahora a las paredes. Acostumbrada a esconderme en las palabras, quise darte una carta. Esa carta hablaba de las diferencias del río: lo que fue, lo que es, lo que será. Pero vos eras el río y la imagen del río, visto desde la altura (quiero decir, la furia misma). Me miraste, morada de ternura, bajo el color inconstante de la niebla. Terminé por tratar de pinchar la carta a tu plumaje pero te negaste, afable, como quien aprecia el esfuerzo de simular lo imposible. El pico tembló ligeramente. Me dejaste a merced de la felicidad, contemplándote, ahora que eras un enorme pájaro blanco.



Ut pictura poesis

habría que decir
un trazo
de ningún lado a ningún lado

o bien esa minúscula
alegoría de lo abstracto

el mundo
acaso
-----efímero
------------tejiendo

signos imprecisos
de un alfabeto olvidado

o estrellas
donde comienza el deseo

de no morir
y morir

esas ganas de arder
en lo incompleto

como un rojo que colmara
una ausencia con su ausencia

habría que decir lo que promete
una moneda a la absoluta
casa imaginaria

y trae siempre
lo que tuvo que traer

como deriva luminosa
de un fracaso

María Negroni



12 comentarios:

GAB dijo...

No la conocia, Gracias por traerla hasta aqui. me gusto especialmente el primero.

Un saludo fraterno.

Anónimo dijo...

Hola Arturo, desde hace meses leo poemas en tu blog. No comento, porque no sé nada de poesía, pero al encontrar hoy a la Negroni me alegré un montón.
Un gusto encontrar esta poesía.
Un abrazo,
Fernando

Arturo Borra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arturo Borra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leonardo dijo...

Dos bellos textos saliendo de la indiferencia, Arturo, o de la oscuridad fecunda como bien lo dices, cosa que por aquí en "tu casa" no es sorpresa. Me ha gustado mucho el segundo, por su minuciosa construcción y claro, porque verbaliza algo de eso que a veces somos incapaces de formular.
Un abrazo y buena energía por estos tiempos
Leonardo

Arturo Borra dijo...

Querido Leonardo, aunque estoy bastante desconectado de la red, no quería dejar pasar más tiempo para agradecerte tu presencia continua, esa que se estira a pesar de mi nula participación en otros blogs, incluyendo el tuyo (asunto que espero remediar).
Valoro enormemente ese gesto, más cuando se trata de una poeta no muy (re)conocida. Estoy seguro que su poesía -la que conozco al menos-seguirá creciendo.

VA un abrazo enorme,
Arturo

Stalker dijo...

Querido Arturo:

otra voz para explorar y demorar-se.

¿sabes que hecho de menos alguna crónica de los eventos valencianos? Busco por la red y no encuentro nada, nadie se animó a contar su experiencia en ningún blog, al parecer.

abrazos

Arturo Borra dijo...

Querido Stalker, en la demora vive la poesía. Por eso esta cultura del vértigo es tan hostil a la poesía. Por fortuna, también hay contra-tiempos, tiempos de lectura que desafían ese desenfreno.

En cuanto a la crónica de los eventos creo que tenés razón en buena medida. Se dijo muy poco: es como si en la agenda mediática y virtual lo pasado quedara muy atrás: algo que ya no importa. Después de dos viernes en los que cada vez asistieron más de 150 personas (en el último encuentro, se contabilizaron 180 personas), uno se pregunta a qué tanto silencio, cuando las jornadas sacudieron bastante la anestesia generalizada.
Por mi parte, no es que no me haya animado a hacer esa crónica. Creo que corresponde hacerla a terceros, haciendo una evaluación -por mínima que sea- de lo ocurrido. No sé, además de haber estado sólo en uno de esos encuentros, pienso que entre los asistentes mucha gente podría haber "recogido el guante". Por lo visto, los discursos oficiales no contribuyen a visibilizar eventos así. Lo que uno se pregunta es por qué hacen lo mismo quienes se posicionan en otras perspectivas.
Igual, por si te interesa, hay algo de información en
http://eldoradomae.blogspot.com/2010/02/cronicas-del-encuentro-poeticas-en-fuga.html

Bueno, siento el chorro.
Va un fuerte abrazo,
Arturo

Stalker dijo...

Querido Arturo:

es eso lo que me llama la atención, que de 180 asistentes no haya habido al menos tres o cuatro crónicas o comentarios en diversos blogs, etc. Esto es algo que suele ocurrir, o al menos, en otros eventos, y mucho más modestos, he visto que ocurre: a los pocos días encuentras comentarios, anotaciones, a veces breves, pero en ocasiones muy elaboradas, de lo que pasó y, en especial, de "cómo se vivió".

Cosas como ésta, por ejemplo, (de otro evento poético, mucho más modesto que el valenciano, en el que estuve) que a mí me sorprenden por su delicadeza y espontaneidad. Alguien pasaba por allí y luego escribe esto:

http://habitacionpropia17.blogspot.com/2010/01/hilos-y-husos.html

Me interesa mucho sondear esos ecos, palparlos, tomar la temperatura anímica de cómo se vivió. El acontecimiento, pero también sus reverberaciones, que en cierto modo lo proyectan, ecualizan, lo dotan de otra dimensión cognoscitiva y sentimental. Las jornadas de Valencia han sido, en su conjunto, algo muy especial, y sin embargo, no han generado más que un silencio que, sinceramente, me deja perplejo.

Va un fuerte abrazo

Arturo Borra dijo...

Sí querido Stalker, comparto tu perplejidad. El silencio según el contexto puede tener múltiples significaciones, pero cuando se trata de un evento público de esa magnitud, con una convocatoria que sobrepasa la más optimista de las previsiones, llama poderosamente la atención que nadie se sienta llamado a dar-cuenta, a atestiguar lo vivido, como si esas cosas pasaran todos los días. Me consta que la repercusión mediática ha sido baja: alguna nota breve en Las provincias y lo mismo en los blogs: alguna crónica aislada que ya conocés. Quiero imaginar que no se trata de simple indiferencia; quizás se trata de algo que descoloca, que des-estructura al menos parcialmente aquello que se espera de los actos poéticos, en un marco físico que siendo “universitario”, convocó a mucha gente de otros ámbitos. El acto no tuvo ningún cariz académico (y bien podría haberlo tenido sin que ello tenga connotación negativa alguna) y, sin embargo, hizo vibrar por igual a públicos muy heterogéneos.

Como sea, me hubiese gustado escuchar o leer algún comentario referido a lo que colectivamente se vivió ahí. Algo especial –me parece- se gestó en esos encuentros. Una improbable magia, un temblor creciente reconocible en un silencio otro: el que se abre a la escucha atenta, a la fractura de los discursos. La nota que linkeás bien puede ser un ejemplo de esa escucha (literalmente hablando) que quiere captar el pulso del acontecimiento. En este caso, hubiera sido valioso ahondar en la singularidad de esa experiencia que no sólo por lo cuantitativo sino también por la expectación producida fue más bien fuera de lo común.

Por suerte, tenemos registro audiovisual que esperamos pronto poder subir a la red. Queda ahí un fragmento de lo que sobrevive al vértigo.

Gracias por recordar. Va otro fuerte abrazo,
Arturo

Yaiza Martínez dijo...

Querido Arturo, me han encantado estos poemas, muchas gracias. También yo siento mucha curiosidad, como Stalker, por saber más de cómo fue todo en Poéticas en Fuga. Irá saliendo, me imagino. Un abrazo grande, Yaiza

Arturo Borra dijo...

Querida Yaiza, qué alegría encontrarte por aquí... En estos días, falta un poco el aire, pero me hago un instante para agradecer tu parecer sobre estos poemas de M.N. Es una poeta argentina más que interesante, que vale la pena investigar.

En cuanto al encuentro, sin dudas, hay cosas para mejorar, pero al menos en la jornada en la que yo estuve, el encuentro estuvo muy bien. Por la convocatoria, pero especialmente por el silencio sonoro que se hizo ante dos lecturas poéticas en contrapunto, cada una capaz de ahondar en su singularidad.
Me gustó mucho... también por algunos participantes que acompañaron las lecturas. Pero como sabés, yo aquí soy juez y parte. Mi parcialidad es evidente, así que hasta aquí llego. Tendrás que venir la próxima para averiguarlo en primera persona.
Va otro abrazo fuerte y gracias por pasarte,
Arturo