viernes, 4 de diciembre de 2009

«Ismail» (fragmentos) -un poema de Adonis



ISMAEL (fragmentos)

Vestido en mi sangre, camino:
las cenizas me llevan y me guían las ruinas.
Hombres, olas que rompen, diluvio de
lenguas: a cada frase un rey
y cada boca es una tribu.
Solo, camina
delante de su tiempo,
camina.

Y yo, desterrado de todas las tribus,
abrazado por las heridas,
abrazando a la tierra asesinada,
partí,
y en mi sangre levanté mis jaimas.

A mi nombre le ordeno
que reúna mis cuadernos
y los saque de la casa de Ismael.
Si Ismael fuera campo
vertería mis nubes sobre él,
si fuera huracán, yo sería
espacio para su polvo,
y me haría su confidente.

(Ismael flota.
Desierto:
Desierto de libros que mueren
collar de arena
y encima una luna enarbola su espada
cuyo hilo es la caravana.
y pasa arrastrando sus camellas)
Es inútil que busques
a tu amigo:
ha muerto.
La casa que le ha acogido
ha muerto.
Excava un camino
para encontrarlo
en lo que te queda:
tu corazón.
Pero ¿crees que
el corazón permanece?
Y yo, desterrado de todas las tribus,
acecho a la chispa-guía
con los cometas aún soñolientos
en la seda de las tinieblas.
He visto mi rostro,
lunar de belleza en su luz,
he visto mi muerte,
pájaro en el hombro de las tinieblas,
y he visto a la arena
improvisar las palabras.

Camina errante,
pensamientos cual peces podridos,
ciudad de lenguas
cortadas y pisoteadas.

Camina errante
y pregunta a las raíces
cómo el cuerpo del lugar
se viste con sus fieras.

Pregunta al cuervo del alfabeto:
el cuerpo de Ismael
(Ismael
es el mapa del tiempo).

Camina errante.
Aquí abre un cráneo
y allí abre una idea.

Verás una imagen desconocida
de tu rostro,
verás tu ropa sobre un cuerpo
que no es el tuyo.

Tal vez seas la presa
de colmillos que salmodian
en la lengua de los ángeles
y toman forma de cielo.

Camina errante,
verás cómo el libro
torna a los cerdos antílopes.
--------------------------------
(Beirut, julio-octubre de 1983).

Adonis nació en Qasabín, Siria, en 1930. En 1956 fundó en Beirut la revista Poesía. Desde entonces publicó los libros: Primeros poemas (1957); Hojas en el viento (1958); Canciones de Mihyar el de Damasco (1961); Libro de las huidas y las mudanzas por el clima del día y de la noche (1965); Epitafio para Nueva York (1971); El tiempo de la poesía (1972); Singulares (1975); Las resonancias, los orígenes (1989); Homenajes (1988); La palabra de los orígenes (1989); El tiempo, las ciudades (1990); y Crónica de las ramas (1991). En 1997, en el legendario Festival Struga Poetry Evenings de Macedonia, le fue otorgada la Corona de Oro, en homenaje a su vida y su obra. Adonis es también un gran pensador y ensayista y es considerado uno de los más grandes poetas vivos en lengua árabe.

22 comentarios:

Leonardo dijo...

"Es inútil que busques
a tu amigo:
ha muerto.
La casa que le ha acogido
ha muerto.
Excava un camino
para encontrarlo
en lo que te queda:
tu corazón.
Pero ¿crees que
el corazón permanece?"
Poesía frente a la muerte, la guerra, la destrucción. Poco conocemos la poesía 'árabe' (que va desde Marruecos hasta Irak!), cuyo contenido se alimenta a menudo de la situación de sus pueblos y puede abolir, de un verso, las diferencias de religión que muchos quisieran considerar como relevantes y que tanto daño han causado. Este texto me ha recordado la poesía de Enrique Falcón en su intento de penetrar el dolor y la pérdida. Frente a la sangre la palabra sangre, frente a la desolación la palabra polvo, frente a la muerte la palabra muerte. Frente a la ignominia del hombre, la palabra de los hombres.
Gracias, como cada vez, por los caminos.
Un abrazo

Jose Zúñiga dijo...

Hola, Arturo. Aunque no me hago visible, sigo este blog (y el de Laura) con interés. Porque, entreo otras cosas, aquí se dicen cosas interesantes.
Aprovecho para agradecerte tu plaquette y tu dedicatoria. Seguimos en contacto.
Un abrazo.

Jordi M.Novas dijo...

tremendo.

Arturo Borra dijo...

Querido Leonardo, un poeta que no se rebele contra la destrucción planificada me interesa más bien poco, aunque también hay un historial de contraejemplos en los que hasta la guerra se estetiza.
Pero lo de Adonis no es el caso. Es de esos poetas que desgarran, incluso con su lirismo de altura.
La poesía "árabe", pero en general, su producción cultural suelen estigmatizarse desde el más absoluto desconocimiento. Parte de una islamofobia que crece en las sociedades occidentales, y que los señores de la guerra se encargan de atizar. El miedo prepara las condiciones para el negocio de la guerra...
En cuanto al vínculo que hacés con Enrique Falcón no me resulta sorprendente: están en la línea de la crítica del presente, de las injusticias históricas, de tanto derrame gratuito de dolor...
Ahora vienen las navidades y muchos olvidarán lo que han estado construyendo malamente durante todo el año. Pero es parte del paisaje. Vendrá el 26 y todo habrá pasado: incluyendo la conciencia de la necesidad de cambiar.
Gracias a vos Leonardo por hacer posible el camino.
Un abrazo fuerte,
Arturo

Pedro Montealegre dijo...

Poemazo de Adonis¡¡¡¡¡

Arturo Borra dijo...

Estimado José, disculpa mi demora en la respuesta, pero esto del tiempo lo llevo bastante mal. Aun así, no quería dejar pasar la ocasión de agradecer tu paso y tu atención por aquí. Tampoco yo dejo registro de muchos lugares que visito, pero aún así, siempre son bienvenidos los puentes que inauguramos.
Pronto la seguimos, José.
Mientras, también agradezco tu libro que todavía no he tenido ocasión de leer pero al que seguro leeré.
Va un abrazo desde Valencia,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Jordi, tremendo, sí, así de contundente.
Bienvenido a este espacio y gracias por pasarte.
Un saludo cálido,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Pedro querido!!! Adonis es un poeta que estremece todos los cimientos... y este poema no es excepción.
Gracias por pasarte y un abrazote,
Arturo

Laura Giordani dijo...

"Y yo, desterrado de todas las tribus,
abrazado por las heridas,
abrazando a la tierra asesinada,
partí,
y en mi sangre levanté mis jaimas".


Un placer leer al poeta sirio Adonis, particularmente en la víspera del día internacional de los derechos humanos... tan vulnerados en todas las latitudes a pesar de tanta declaración de buenas intenciones.

Adonis conoce bien esas heridas por las que se deja abrazar en este poema Ismail, perseguido políticamente y víctima de las intolerancias a las que su palabra no se doblegó-

Precioso poema, Arturo. Este blog también se deja abrazar por tantas heridas, gracias por eso.

Un beso,

Laura.

Arturo Borra dijo...

Laura, Adonis es un poeta de esos que necesitamos leer. No por placer ni por razón estética. Necesitamos porque como unos cuantos otros -en ésto reclamar exclusividad es un gesto de desconocimiento- sabe dar cuenta de un dolor incontable.
Mucho me temo, por si fuera poco, que de los derechos humanos se acuerdan sólo en sus conmemoraciones. Mientras, Nobel para quienes matan pacificadoramente, caña para los altermundistas y, sobre todo, creación de infinidad de obstáculos para que esos derechos humanos sean estructuramente vapuleados. (Mucho hemos retrocido para llegar a una fase histórica en la que la declaración de los derechos humanos parezca una declaración revolucionaria).
En cualquier caso, este poema desgarra porque es herida él mismo.
Gracias Laura por acompañar esta casita.
Otro beso,
Arturo

GAB dijo...

Barbaro!!. Adonis, me parece que distancias guardadas es de la estirpe de un Jabes, de un Amijai, poemas que de inmediato se hacen pueblo, historia, sufrimiento.

Gracias Arturo por recordarnoslo

Arturo Borra dijo...

Hola Gab, me alegra saber que Adonis te trae aquí.
Comparto tu señalamiento. De alguna manera, el vínculo que trazás con Jabés y Amijai es el vínculo que se produce por un exilio en común, que sufren tantos -para el caso, árabes y judíos-. Ese exilio hermana en el sufrimiento. Y exige, además, puesta en cuestión de las fronteras blindadas.
Gracias a vos por avanzar en esa huella.
Un cálido saludo,
Arturo

PD: aprovecho para agregar un link a tu blog.

Portinari dijo...

Después de leer este poema tengo la sensación de tener la mano en un cofre de secretos que nadie sabe, y que poco a poco al mover la mano, puedo ir encontrándolos en cada palabra, en cada imagen que evoca este silencio en mi cabeza.
Potente lentitud del descubrimiento de lo que ya estaba allí.

Gracias Arturo :)

Arturo Borra dijo...

También me alegra tenerte por acá, Portinari, metiendo la mano en un cofre del que no sabemos su valor (al menos en su magnitud). Hoy mismo terminé de ver "Un vals con Vashir", que habla precisamente de la masacre cometida en Beirut, propiciada por falangistas cristianos y apoyada por el ejército israelí.

Resuena el silencio, como decís. Y lo descubrimos, rebuscando ahí una clave para cambiarnos a nosotros mismos.
Gracias a vos por pasarte y un fuerte abrazo,
Arturo

Bel M. dijo...

Ahora soy yo quien debe darte las gracias, Arturo, por el descubrimiento. Sí, en nuestra inconsciencia, pasamos sin detenernos por voces espléndidas, simplemente porque se ha impedido su eco. Todavía recuerdo mi azoramiento cuando sólo descubrí a Darwix por la noticia de su muerte.
Un abrazo y gracias de nuevo por el estupendo blog que nos ofreces.

Arturo Borra dijo...

Hola Bell, bienvenida a este blog. Una de las cosas hermosas de esta comunicación a distancia es la posibilidad de conocer nuevas miradas, otros latidos. Se nos pasa desapercibido tanto, que a veces uno se pregunta cuántas vidas deberíamos vivir para poder cubrir esos mundos valiosos que somos.
En cualquier caso, en estos puentes nos reinventamos.
Gracias entonces y un abrazo,
Arturo

rubén m. dijo...

Como habéis dicho en este poema el lirismo penetra en el dolor de la injusticia, el lenguaje poético sirve para hacer hablar a los escombros y los supervivientes y los muertos. Herida y exilio, también en la palabra. Que el corazón permanezca.

un gran abrazo

Arturo Borra dijo...

Claro que sí, querido Rubén, hay múltiples formas de poetizar, y aquellas que no son indiferentes a lo injusto -sus muertos y sus supervivientes- calan no sólo en un proyecto estético, sino también en otra forma de concebir lo político. Poetizar desde los escombros –le decía en una ocasión a Stalker-. Podría decir también: escombrar la lírica, para que aflore ahí una palabra en exilio, un corazón herido por el dolor del otro.
Gracias como siempre por estar Rubén, y hacer posible estos diálogos.
Un fuerte abrazo,
Arturo

Leonardo dijo...

Quê maravillosa peli El Vals con Bashir, la potencia del dibujo animado que ha conseguido, abriendo una brecha creo (por el camino de "Persépolis"), por el empleo de las imâgenes. Y bueno, toda esa convulsiôn de esta guerra que cala hondo, produciendo muertos, generando miseria, odio, traumatizando a todos aquellos que se ven obligados, por una u otra razôn, a formar parte del conflicto.
Un abrazo

Arturo Borra dijo...

El Vals con Bashir, Leonardo, es una muestra de cómo los subalternos, a pesar de todas las dificultades, con la escasez de recursos, pueden hablar. Es cierto que el lugar institucional que ocupan sigue resultando marginal; aún así, es desde el margen donde se puede elaborar después de todo una crítica potente (en este caso, a quienes perpetraron y posibilitaron la masacre en Beirut de 1982).
Fijate que la "ficción" animada permite representar una "escena omitida". En cuanto a Persépolis la tengo desde hace varios meses grabada, pero todavía no la he mirado. Eso lo remediaré en breve.
En cuanto a la guerra es traumática, sí, para los que participan en ella. Los señores de la guerra, en cambio, la observan a distancia, a menudo en un tablero de control, donde el sufrimiento del otro no es siquiera visualizado.
A pesar nuestro, la guerra no es pasado y me temo que eso seguirá por bastante tiempo más. Entre tanto, nosotros seguiremos luchando con la palabra.
Un fuerte abrazo,
Arturo

Laura Giordani dijo...

No pude acabar de ver la peli Vals con Bashir... lo que sí recuerdo es cómo amarilleaban esos cielos con las explosiones, la música preciosa de Richter...

A ver si me animo a verla completa. Creo que vale la pena.


Un beso,

Laura.

Arturo Borra dijo...

Laura, tan dura como pertinente. Sólo en nuestra capacidad de recordar nace la promesa. Y, sobre todo, de esos testimonios que quedan ahí, pidiendo una mirada que los rescate.
Un beso,
Arturo