miércoles, 27 de agosto de 2008

Dos poemas de Olvido García Valdés





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«El recorrido del sol cuando cae»
el recorrido del sol cuando cae
la noche, el recorrido
de la noche, hacia dónde
va llegando, mirar
lo conocido como signos
que son y ya no son, un aceite
de estar, representar
su hueco,
desplazados miramos
como si fueran los otros
siempre a estar ahí y de
pronto no están o no estuvieran

De Y todos estábamos vivos
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«Otro país, otro paisaje»
Otro país, otro paisaje,
otra ciudad.
Un lugar desconocido
y un cuerpo desconocido,
tu propio cuerpo, extraño
camino que conduce
directamente al miedo.
El cuerpo como otro,
y otro paisaje, otra ciudad;
atardecer ante las piedras
más dulcemente hermosas
que has visto,
piedras de miel como luz.


De El tercer jardín


6 comentarios:

Laura Giordani dijo...

Excelente la idea de dar cabida a Olvido en el blog, una de las voces femeninas más potentes de la poesía actual en castellano. Sin olvidar a Blanza Varela, Chantal Maillard... y tantas. Gracias por esa muestra.

Un abrazo,

Laura.

Laura Giordani dijo...

Blanca Varela... perdón.

Laura.

Arturo Borra dijo...

Sí, de eso se trata Laura, de intentar dar lugar a poetas potentes. El género aquí -como bien sabés- no es lo decisivo, sino más bien esa capacidad de ayudarnos a comprender algo más. Aún así, habrá que seguir recuperando la labor poética valiosa de tantas mujeres... para no reproducir en estos ámbitos lo que ocurre en otros.
Gracias por pasar por aquí.
Otro abrazo,
Arturo

Viktor Gómez dijo...

La potencia y el acto. En potencia, es inagotable la lectura de Olvido, admite la abisal mirada del espeleólogo, el sutil deslizamiento de la musaraña, la imprevisible fuga de la mariposa, el duro corte de la navaja de piedra...

Y en acto, toda su escritura es un cuerpo, ser del paisaje y los signos que urden un puzzle inacabable en su fragmentaria escritura, tan dada a lo complementario, lo acentrado, la diversidad en aparente caos, con su interna rima ontológica y reflexiva.
Un cuerpo extraño, tan bello como inquietante.

Un abrazo, compa.

Viktor

Arturo Borra dijo...

Víktor, compa, te decía -porque este es mi segundo mensaje- que
no sólo la poesía de Olvido García Valdés tiene una potencialidad inagotable -tal como señalás- sino que en general, pienso que eso ocurre con todas las producciones poéticas relevantes. Crecen en cada relectura, como árboles que florecen dentro.
Con todo, el acto de lectura parece decir: a pesar de ese pozo inagotable del poema, hundirme es mi forma de participar en la inagotabilidad. Todo acto de lectura, por eso, es ponerse en riesgo, es arrancar un sentido a un texto que necesariamente lo rebasará.
Gracias entonces por hundirte con tus matices, incluyendo esa "rima ontológica" que no sé bien a qué se refiere, pero que suena bien...jajaja. Broma aparte, siempre es grato volver a verte por aquí
Va un abrazo,
Arturo

Anónimo dijo...

Conocí a Olvido hace muy poco. Bellísima poesía."Esa polilla que delante de mí revolotea".

argentina.