martes, 18 de diciembre de 2007

«La mezcla», Oliverio Girondo

No sólo
el fofo fondo
los ebrios lechos légamos telúricos entre fanales
..............senos
y sus líquenes
no sólo el solicroo
las prefugas
lo impar ido
el ahonde
el tacto incauto solo
los acordes abismos de los órganos sacros del
.............orgasmo
el gusto al riesgo en brote
al rito negro al alba con esperezo lleno de
.............gorriones
ni tampoco el regosto
los suspiritos sólo
ni el fortuito dial sino
o los autosondeos en pleno plexo trópico
ni las exellas menos ni el endédalo
sino la viva mezcla
la total mezcla plena
la pura impura mezcla que me merma
...........los machimbres el almamasa tensa las tercas
...........hembras tuercas
la mezcla

la mezcla con que adherí mis puentes

De En la masmédula, Oliverio Girondo

6 comentarios:

Mimi dijo...

Ahhhh.... me encanta. Hola Arturo, qué bueno tu blog. Buscando poesía lo encontré. Saludos desde Santa Fe.

Viktor Gómez dijo...

Arturo:

Me regalaste el libro de Girondo, En la masmédula, que aún estamos digiriendo mi estomago, mi corazón y yo.

Este es uno de los poemas
que más identifica mi relectura. Y no sabría explicar por qué.

Hay una (im)pretendida plenitud
que rebasa las letras
y envidia del aire el olor
del éxtasis y su transparencia en la ahoridad de los cuerpos que se aman, de las palabras que se deslizan e invanden un lugar común:

la respiración.

¿Qué es si no, hermano, la respiración qué
mezcla?

Un abrazote,

Tu Víktor

mjosé dijo...

Arturo:
Ya te dije lo que impresiona masmédula leída por tí. Y te dije también que hace años en una incursión en internet la encontré.
Fué un contacto ligero pero me inspiró este poema que como lo tengo muerto en el ordenador creo que viene a propósito y me gustaría compartirlo con todos los amigos del blog.
Un abrazote

Oliverio en Internet


Hoy navegué
en las olas de Oliverio
en sus olorosos versos
bogué sobre su acervo de palabras.

Hoy lo encontré pulsando
las teclas con denuedo
reventando la aldaba
con sus sonoros ecos híbridos
siameses seres labios
mestizos y centauros
con música acoplada.

Esas bravas palabras
en su trayecto extraño
por la ávida alameda de mi alma
iban vestidas de violrojo
cernidas por violaves
al ritmo de mi pálpito.

Arturo Borra dijo...

Gracias Mimi por pasar por aquí y disculpa por no responder antes. Girondo supo encantar con su musicalidad y me alegra que esa música llegue también a Santa Fe.
Un saludo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Sí Viktor, Girondo se digiere con el estómago. No apunta a la cabeza, sino al cuerpo en su conjunto, para hacerlo bailar, y bailando nos encontramos con las dimensiones relegadas de nuestro ser. El cuerpo danzante es otro al cotidiano: yo me sumo a esa fiesta de las palabras, que de pronto rebelan todo su potencial dormido, toda la música que guardamos sin saberlo, toda la memoria del lenguaje que explota cuando se sabe poetizar.
Y así, entre verso y verso, nace esa bella mezcla, esa pura impura mezcla con la que seguimos adhiriendo los puentes que comunican a los seres humanos.
Abrazo agradecido,
Arturo

Arturo Borra dijo...

María José,gracias por compartir tu poema con nosotros. ¿Qué más hermoso que la palabra disparadora, esa palabra que genera otras?
Girondo es de esos poetas que, aunque nos dejen mudos por un momento, luego se convierten en cascada.
Me alegra entonces que traigas aquí ese otro regalo del decir.
Un fuerte abrazo,
Arturo