viernes, 22 de julio de 2011

Dos poemas de Rosa María Pargas : "masticar la noche"


 


















  

Hubiera querido

Hubiera querido traspasar tu cuerpo,
hasta diluirme en tu sangre somnolienta,
y conocerme al revés,
y salirme
y verme al verte.
Hubiera querido masticar la noche
y tragarla muy despacio
hasta vomitarla y detenerla.
Hubiera querido que tus pies helados
se quedaran atracados en la cama
y yo atracarme en tu cuerpo cálido
y hacernos esclavos infinitos de las ganas.
Hubiera querido muchas cosas
alargar la distancia de mi cuerpo
abarcarme y abarcarte más...
Entrar, ser vos,
salir, dejar de serlo.
Apretarte, apretarme.
Estar siempre mojada de tus hijos,
llenarme las manos con tu pelo,
recorrer con mi lengua las raíces de tus cosas,
todo muy rápido, ¡todo al mismo tiempo...! ...
pero el tiempo se viene y hay que caminarlo para hacerlo.
Porque desde allá, desde donde el carajo está siendo razonado,
y el fusil ya se abre paso entre los dedos
porque el hambre ya se transformó en bostezo largo
y el sueño, como el pan, en un misterio.
Se oye un grito gritando para todos.
El que no quiera escuchar, se irá muriendo…
Hubiera querido tantas cosas, dije,
y no me alcanzó el tiempo.


* Poema escrito dentro de la cárcel de Rawson, después de la Masacre de Trelew, pensando que su compañero Alberto Miguel Camps había muerto.
















La voz vino temprano...

La voz vino temprano, sonó de lejos,
rompió el silencio del encierro
pero uno le pone nombre a la muerte
o no le cree.
Al mediodía cantó el dolor
los nombres fusilados
cada uno de nosotros recogió
la bronca de los disparos por la espalda
asimiló la ausencia como pudo
y estamos aguardando.
Porque vino un hombre
mezclado entre nosotros,
porque las cosas van cambiando
y hay un señor que sin saber bien por qué
también está esperando.
Reviso la lista del combatiente muerto
y entiendo que el motivo irá grabado
en los dieciséis proyectiles que usaremos
o en las dieciséis combinadas formas
de matar lo que elijamos.
Miles de ojos te espían
no te escondas capitán.

* Al capitán Sosa, quien impartió la orden de fusilamiento en lo que fue la masacre de Trelew.





Rosa María Pargas nació el 10 de agosto de 1949 en Gualeguaychú, Entre Ríos. A los 20 años viaja a La Plata para iniciar su carrera de Sociología que más tarde continúa en Capital Federal, donde comienza a participar activamente en diversas agrupaciones políticas. En 1972 es detenida en Flores y trasladada al penal de Villa Devoto y más tarde al penal de Rawson. Allí conoce a su compañero Alberto Miguel Camps, uno de los sobrevivientes de la Masacre de Trelew. Trasladada nuevamente a Devoto es liberada gracias a la amnistía del gobierno de Cámpora. En 1974, se exilia junto a su pareja en Perú, México e Italia. Al poco tiempo regresan al país clandestinamente y continúan su militancia dentro de la organización Montoneros. El 16 de agosto de 1977, Alberto es asesinado en un operativo parapolicial y Rosa maría secuestrada. Al día de hoy permanece desaparecida, siendo vista por última vez, en el CCD “El Vesubio”.

12 comentarios:

Arturo Borra dijo...

Aquí va otro poema para quien quiera recorrerlo. Deshabitado como esa casa que uno camina de a ratos.



Textual

Le saco al tiempo sílabas resecas,
y formo palabras cubiertas de polvo.
Con cara cansada de cosas ya vistas
recorro mi casa que a veces no es mía.
Le ando los rincones, la camino un rato,
le cuento algún cuento,
la acaricio un poco...
y sé de su llanto de paredes duras
de sus huesos torpes que se van quebrando.
Con cara cansada de cosas ya vistas
recorro mi casa...
que a veces no es mía porque ella es distinta...
sus pies telarañas de tan subterráneos
me saben extraños,
no quieren correr...


R.M.P.

Lore dijo...

¿De donde sacaste esta poeta? No la había escuchado nunca y eso que me gusta buscar. Me encantan estos poemas, que llegan al corazón.
Saludos, Lore

Arturo Borra dijo...

Lorena, a mí me parece una historia conmovedora la de esta poeta desaparecida a los 27 años. Es intensa y la encontré por azar, como casi todos los hallazgos.

No conozco demasiado de ella; está ese libro que veré si puedo conseguir. Entretanto, busco en la red.

Gracias por pasarte y bienvenida por aquí.

Un saludo,

Arturo

Laura Giordani dijo...

Querido Arturo: seguís dando a conocer poetas que ni de lejos se conocen por aqui y además dando bastante lugar a la poesía hecha por mujeres. Más allá de las circunstancias difíciles -trágicas finalmente- que rodearon la escritura de estos poemas de Rosa María Pargas, te diría que me interpela mucho el último poema que has compartido en forma de comentario.
Quizás esa extrañeza ante la propia casa, esté preludiando la desaparición, ese ir desapareciendo de los paisajes famliares que seguramente da la experiencia de la clandestinidad.

"y sé de su llanto de paredes duras
de sus huesos torpes que se van quebrando".

Uno se pregunta cómo hubiese ido creciendo y discurriendo todo el potencial poético presente en estos poemas, de no haber sido por la siega brutal a la que fue sometida una generación.

Ojalá se pueda conseguir el libro en España, será cuestión de indagar por internet.

Muchas gracias por otro hallazgo en esta casita.

Besos,

Laura.

Arturo Borra dijo...

Laura, algo así: dar lugar a los que no lo tienen, o lo tienen de forma lateral. No sé si una visión eurocéntrica también no se cuela en este terreno, por la operación de canonizar algunos autores (casualmente, de este continente) y desconocer/marginar tantos otros, de valor similar. Todavía hoy muchas antologías se componen a partir de pertenencias nacionales. Penoso incluso si establecen una política de "cupos".
El caso de las mujeres no-europeas trae una doble marginación: por su condición de mujeres y por su extranjería. Claro que el solo criterio del género no basta (y siempre se corre el riesgo de un sexismo invertido); habrá que preguntar sobre la aportación poética que hacen.
R.M.P. fue una poeta a la que le arrebataron la voz pronto, casi antes de constituirla.
Sus poemas recuperan esa extrañeza que, como decís, remiten a su clandestinidad, así como a un exilio que ella misma rompe y que le cuesta su desaparición. A sus 27años, muestra una fuerza inusual. No me parece sorprendente: su implicación vital y sus luchas políticas le daban eso que a tantos les falta: algo que decir.

Gracias por seguir pasándote cada tanto y un beso,

Arturo

Marae dijo...

Tengo la carne de gallina!!

Aun no habia leido los comentarios y estaba pensando lo mismo... Qué de voces calladas, hechas sombra por elecciones y endiosamientos arbitrarios.

Qué voz mas dura! Una caricia Rosa Maria, donde quiera que estés!

Arturo Borra dijo...

Qué bueno Marae que estos poemas también te conmuevan. No es para menos, y la carga vital no es una cuestión de segundo orden.

Voces acalladas, diría yo: ensombrecidas por el daño, por
aquellos que quieren combatir ideas matando cuerpos.

En cualquier caso, habrá otras caricias y aunque arrasen la tierra, las añoranzas volverán a germinar.

Entonces, los guardianes del orden no podrán ante la revuelta del sueño.

Muchas gracias por pasarte y bienvenida por acá.

Arturo

Josefina dijo...

Arturo, todavía querés el libro de poemas de María Rosa Pargas?
Saludos.

Arturo Borra dijo...

Claro que sí Josefina, me encantaría disponer de ese libro. No sé cómo, claro... pero si vos sabés cómo puedo conseguirlo te lo agradezco de corazón.

Gracias por anticipado.

Un abrazo,

Arturo

Josefina dijo...

Estimado Arturo, yo conozco a la hija y hace la presentación del Libro el 23 de Marzo en Libertad 1042 "PB", a las 17:00 Hs. Podés invitar a quien esté interesado en venir.
Es un Edificio de la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.
Si querés podés venir al evento y de paso conocerla.
Si no podés asistir pasame tu e-mail y te contacto con ella.
Saludos, Josefina.-

Arturo Borra dijo...

Hola Josefina, me encantaría poder asistir, pero estoy viviendo en Valencia (España).

Me encantaría disponer de ese material. Si puedes, por favor, pásale mi correo: arturoborra@yahoo.com.ar

Es una buena ocasión para dar difusión de su producción poética en España.

Gracias por mediar.

Un cálido saludo,

Arturo

Miguel Ángel Gavilán dijo...

Yo quisiera dar con este libro. Mi mamá la conoció a Rosa María Pargas puesto que ella es de Gualeguychú y eran vecinas, mi abuelo era amigo personal del papá de Rosa María. Siempre se habló de esta historia y como soy escritor me gusta esta poesía tan entroncada con una realidad política tan imperativa. cualquier dato me interesa. gracias