jueves, 9 de abril de 2009

Tres poemas - Arturo Borra




Casi todo

Más tarde supe: sobra
casi todo.

Esta escritura sobrante
sobrevive como una especie
que agoniza. No sé qué lenguaje apagado
invoca. En una grieta
me asomo hasta las últimas luces
y nada veo.

Sólo el desierto es consistente.


























Ceguera

No es que las cosas sean transparentes
y la mirada turbia
tapara lo que reposa en su espera
desde el fondo del tiempo.

La ceguera es anatomía de la mirada
y sin embargo
hay resquicios de luz que no sucumben
en los trayectos de lo imperceptible.

Se mira desde el fragmento; se ensaya
en la penumbra.


























Miel imposible

En todo anhelo hay
enjambres ávidos de una miel
imposible.

La colmena desafía
ese batir ciego que poliniza
el desierto.


34 comentarios:

Jesús Aparicio González dijo...

Todos los poetas vivimos "ávidos de una miel imposible" hasta darnos cuenta de que sobra "casi todo". Me han gustado mucho tus poemas. Me hacen volver a "las nadas" de San Juan de la Cruz y vaciarnos y hacernos desierto nos lleva, paradójicamente, a la palabra necesaria, a la auténtica poesía.
Mis felicitaciones.
Un abrazo
Jesús

Antonio Martínez i Ferrer dijo...

Esplendidos y llenos de sujerentes sentimientos y experiencias.

Un abrazo, Antonio.

Viktor Gómez dijo...

Una poética que viene haciéndose en las pérdidas y en los logros, en la desnudez que se constituye en andaiera opción por descubrise para realizarse, de aligerar las ataduras para poder abrazar a los otros.

Sabedor, pese a tanto esfuerzo y tan valiente apuesta que al final sólo el desierto es consistente. No se es austero para santificarse sino para poder darse y compartir. Para no crear una carcel alrededor de nuestra inteligencia, atorada de cosas y deseos superfluos.

Una ceguera apuntala un mundo en el vértigo. Mundo en los innúmeros fragmentos que apenas se deja comprender en la oscura claridad de la noche del corazón.

Adentro del adentro silba
un aleteo hacia lo inaccesible.
Deseo de ganar a los límites
condenado al desierto de las derrotas y de las revelaciones.
Empuje que nos agota y revive.
La manera de buscar, la esperanza...
Pero ese empuje es
irrenunciable.

Lola Torres Bañuls dijo...

Grato leer estos poemas.
"Se mira desde el fragmento; se ensaya
en la penumbra." Asi es como miran los poetas.


Gracias Arturo.
Un abrazo.

Portinari dijo...

A veces sentirse en ese desierto, en esa colmena, entre la bruma que desprende lo oscuro, no ocupa ni la mínima parte del sentimiento "agradable". Sin embargo me gusta encontrar la confortabilidad entre las palabras de otro que construyen un impermeable contra el sentimiento latente de huida que provocan esos espacios en uno mismo.
Un placer leer tu blog.

Leonardo dijo...

"Sólo el desierto es consistente", "se mira desde el fragmento, se ensaya en la penumbra". Conciencia del que va por el mundo con las palabras como principal herramienta.
bellos textos,
un abrazo

Arturo Borra dijo...

Hola Jesús, pues sí, poetas ávidos de miel; me arriesgaría incluso a decir que eso forma parte de la condición humana.
Me alegra saber que estos poemas te han gustado. Mencionas a San Juan de la Cruz y aunque nunca lo había pensado, hace unos meses estuve releyéndolo y no sería extraño que hubiera hecho su trabajo subterráneo.
Como sea, muchas gracias por tu comentario Jesús y bienvenido seas.
Un abrazo,
Arturo

PD: sigo teniendo una deuda con vos y si me tienes paciencia, ya la saldaré. También aprovecho a incluir tu link.

Arturo Borra dijo...

Querido Antonio, gracias por tu comentario y por pasarte por aquí. Tu interés siempre es un aliciente, amigo.
Va un fuerte abrazo,
Arturo

Laura Giordani dijo...

Tres poemas como tres astros convalecientes que dialogan: la escritura, la mirada (y su ceguera congénita) y el deseo. Las manos (escritura), los ojos (mirada) y los pies ( el deseo que pone en marcha el vuelo, que enjambra). Incluso, imagino que de manera azarosa en su elección, está operando un alfa y omega entre el primer y el último poema.

En el primer poema, la caligrafía, las trazas, sobreviven como una especie que agoniza, remanente, condenada a la extinción de antemano.

“Esta escritura sobrante
sobrevive como una especie
que agoniza”

El rigor del viento en el desierto desfigura las trazas de toda escritura, hasta borrarlas finalmente dejando como única huella permanente la propia inconsistencia. Orografía inestable, soporte precario para tanta intemperie abalanzada sobre un puñado de palabras.

En el segundo poema, ceguera, la mirada que ha visto desvanecerse cada intento de perduración, indaga sobre sus propios límites, revela la ceguera desde la que miramos el mundo o creemos verlo. Sin embargo, no todo es oscuridad ni noche cerrada: hay líneas luminosas, discretas, que se tienden imperceptiblemente entre las cosas y nuestros ojos. El fragmento, las esquirlas, las migas que también sobreviven como una estirpe que agoniza, que no sucumben ante la opacidad de las cuencas. Hay penumbra como promesa, ensayos que hacen transitable la oscuridad tendida como última respuesta. Hay penumbra, todavía.

“hay resquicios de luz que no sucumben
en los trayectos de lo imperceptible”

Una miel imposible, el deseo nunca colmado plenamente, siempre cojo, renqueante, sacude los cuerpos en un caos primigenio. Y hay un batir ciego en las alas (la misma ceguera) que ignora que la dulzura es un horizonte que punza, que siempre se desplaza, abriendo nuevas promesas de consumación en otra parte. En el estado de colmena, la locura del enjambre ha dado lugar a cierta geometría, el deseo ordenado en celdas, hexagonalmente rendido. El desierto es polinizado, ese desierto que quedó mostrando su majestad en Casi todo.

Me he extendido mucho, Arturo. Igual me he volado en interpretaciones que son ajenas a tu pulso, pero esa es la riqueza de un texto abierto y de todas las entradas que has dejado tendidas en estos poemas. Me parecen excelentes, sin más.

Un abrazo fuerte.

Laura.

Arturo Borra dijo...

Querido Víktor, la pérdida, sí, acompaña estas apariciones, estos otros puentes que la escritura, la mirada y el cuerpo arriesgan.
Tentativa de una desnudez diferida, allí van los pasos, en su afán de abrigarse con loso otros.
Instados a andar, está el desierto y la promesa. Ambos son reales, y sólo la segunda nos rescata de esas cárceles que construimos, empezando -como señalás- por la conciencia, que es condición de visión y condición de la ceguera también. Como son simultáneas, no todo es oscuridad, pero nos manejamos en esos "entre", en los matices de quien también sabe que no sabe. Pero desde ese desconocimiento somos llamados, no sólo en la búsqueda de otro sentido, sino también en la apuesta por otra vida. Por eso, al final, polinizaremos el desierto, a pesar de lo improbable.
Gracias amigo por dejar tus huellas reflexivas y por detenerte en el desierto.
Un fuerte abrazo,
Arturo

Viktor Gómez dijo...

Uffff, Laura, qué del sentir tan preciso, bello y justo. Qué refresco y qué temblor...

y contigo, Arturo, aprehendiendo
desde las huellas de tus rizomas
y poética de la diáspora.

Víktor

X dijo...

Qué hermosos poemas Arturo...

Arturo Borra dijo...

Gracias a vos Lola, por acompañar ensayando como tantos de nosotros este ejercicio de aprender a mirar de nuevo.
Un fuerte abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Como siempre Portinari, agradecer tu interés, esa inmersión en estos versos que nacen desde ese desierto de lo real en el que perseguimos alguna dulzura imposible. No sé bien cuándo, pero uno termina aprendiendo a vivir en la oscuridad,
Un placer tenerte por aquí.
Va un abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Gracias Leonardo por pasarte por aquí. Me alegra saber que estos textos te han gustado, incluso con cierta carga de oscuridad que tienen.
Como sea, va un abrazo,
Arturo

Leonardo dijo...

Difícil Arturo que, atentos al lenguaje, no termine llevándonos por caminos oscuros, de esos donde es posible encontrar la verdadera luz.
Saludos

ana dijo...

esta tarde estaba releyendo a rafael cadenas y ahora he leído tus poemas. percibo un mismo espacio y en ese espacio quiero moverme.

un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Incertidumbre ante la vida, ante el poema...
Tanteos de ciego, Intentos...Me dicen mucho.

Besos. Soco

Arturo Borra dijo...

Laura, dejás un comentario que constituye un acto radical de lectura: aquella que devuelve un rostro desconocido de la propia escritura, que articula nuevos sentidos (más o menos impensados por mí en este caso, pero pensables desde el horizonte de los poemas).
Señalás tres momentos: escritura, mirada y deseo. No puede ser más justo, y aunque para mí esas instancias están presentes, al subir estos poemas pensaba más bien en el eterno conflicto entre lo real y lo añorado. Pero resulta que tu lectura reformula la mía, la mejora y no puedo menos que agradecerlo profundamente. Porque el tercer término es el espacio del saber, o más ampliamente del sentido. Y la "mirada" representa aquí esa mediación ineludible entre la realidad y el deseo. Esa ordenación que parte de una constatación y culmina en una apuesta estaba presente, pero de forma más oscura.

Tu detención no sólo es precisa; también está plagada de belleza y como tal, se autonomiza de lo comentado y pone de manifiesto cuánto puede co-laborar una lectura en la producción, al punto de hacerse imprescindible.

En cualquier caso, nada más lejos a una interpretación volada. Es más bien vuelo que reconforta más allá de la tontería egoica.

Otra vez, gracias y un fuerte abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Y otra vez Viktor: te reencuentro aquí como parte de esas complicidades que se tejen; en esas diásporas poéticas que no encuentran consuelo más que en la errancia (allí donde ya no se escribe para reencontrarse sino para reinventarse).
Gracias por compartir estos viajes.
Otro abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

X, grato para mí que encuentres belleza por aquí. Lo cierto es que sin ese otro que está dando sentido a estas trazas, no sería posible.
Gracias entonces por alumbrar y así hacer posible ese resplandor que sólo existe en la relación.
Un abrazo desde la otra orilla,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Claro que sí Leonardo, vivimos en la oscuridad, fuera de toda voluntad oscurantista. Como decía Artaud, si nos alejamos de la claridad sólo es para "iluminar la oscuridad" que nos constituye.
En cualquier caso, me alegra coincidir ahí. No es fácil sostener una escritura en penumbra cuando incluso algunas posiciones poéticas reclaman como desideratum la claridad y la simplicidad.
Gracias otra vez y otro abrazo,
Arturo

Abelardo Manuel Martinez dijo...

Siempre fuí poeta solitario, nunca estuve en foros, asociaciones o nada parecido; pero reconozco Arturo, que a veces no puedo resistirme a ver con lo que nos sorprendes y vaya que lo has vuelto a hacer; la sensibilidad, la cultura en el lenguaje y los sentimientos expresados con profundidad, hieren en la mejor expresión de la palabra, la susceptibilidad del lector; pues nadie queda indiferente ante la buena poesía, que es la que el poeta expresa con el corazón.
Un fuerte Abrazo
Abelardo

Stalker dijo...

Lo conmovedor de este blog no son sólo los poemas de Arturo, bellos y certeros, sino también el diálogo que se establece en tupida red, con Víktor, Laura y los demás. Es un verdadero placer leer el tapiz de resonancias que vais urdiendo entre todos.

Arturo Borra dijo...

Hola Ana, tus reenvíos también a mí me clarifican. De Rafael Cadenas conozco muy poco. Sé de su vasta obra poética y ensayística y te agradezco la referencia. También me alegra saber que compartimos espacios y -agrego ahora- que esos espacios estén hechos de tránsito y búsqueda.
Muchas gracias por pasarte por aquí y va otro abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

También a vos Socorro debo agradecerte, por pasar y señalar esa incertidumbre en la que nos movemos y las tentativas que arriesgamos.
Tanteos de ciego, sí, de eso se trata. La oscuridad no es un artificio, sino justamente el espacio en el que nos movemos.
Un fuerte abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Hola Abelardo, tampoco yo soy muy proclive a los foros y asociaciones y en cuanto a los grupos participo procurando evitar la lógica clánica. En ese sentido, pienso que todo poeta que se arriesga en su voz tiene algo de solitario, algo que lo expone a su propio abismo.
Dicho ésto, ¿por qué habríamos de retacear los reconocimientos auténticos? Por eso, agradezco que no te hayas resistido y me devuelvas ese hermoso comentario de tu lectura.
Gracias de corazón.
Un abrazo cálido,
Arturo

PD: también aprovecho para incorporar tu link

X dijo...

No te conozco Arturo, pero me caes muy muy bien. Como ya sabés, caí en tu blog por azar -buscando material de Bustos-, y después googleé "Arturo Borra" y me encontré con tus poemas y demás. Me gustaron mucho, pero me reitero y digo: "Estos me gustan más" (los últimos tres que subiste)
Pd: llegó mi tío con el libro "Mi nombre es nadie"!, un libro de Charles Simic que no logré encontrar en Buenos Aires y otras cosas que le pedí, así que esta noche, este otoñal domingo porteño, estará dedicado a dispersas lecturas. Beso. X

Arturo Borra dijo...

Querido Stalker, ciertamente, ¿qué serían estos poemas sin esos diálogos? Al menos a mí, me dicen mucho, pueblan con resonancias estas incursiones en el desierto y estas interrogaciones en las que andamos.
"Tupida red", decís con acierto. Para mí, son abrigo y amparo, de esos que habitan la soledad y ayudan a caminar.
Para mí el verdadero placer es tenerlos por aquí, compartiendo estos pasos a tientas.
Un fuerte abrazo para todos y mil gracias por urdir,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Muchas gracias X, por tu buena onda. ¿Qué decirte ante tus elogios? Simplemente, gracias de corazón y alegrarme de lo que pensás, con la convicción de que uno tiene que seguir trabajando con la humildad que toca, con la conciencia ineludible de los límites.

Un abrazo fraterno,
Arturo

PD: ME alegra que hayas conseguido el libro.

Michelle Valencia G. dijo...

Hola Arturo:
Mucho gusto me llamo Michelle, y lllegué por azar acá buscando la traducción literaria de "Una tirada de dados nuncá abolirá el azar" de Stephane Mallarmé, y me encuentro con un blog de poesía de gran calidad, incluyendo tus propios poemas, que gozan del ritmo, silencios y entonación sobrios y soberbio propios de la buena poesía, escueta, de esa que no le sobra nada ni le falta nada, manisfestado la emoción con magestuosidad en cada verso.
Creo que te escribo de mi blog personal de escritos, no sé si merecen la categoría de llamarse todos "poemas" escritos relacionado con lo mistico, es por eso que me gusta Mallarme.
Tengo también un colectivo literario que se llama Poetas Anónimos, me encantaría nos mandaras y autorizarás a publicar alguno de tus poemas, y nos sugieras algunos poetas a recomendar en nuestra web (en reconstrucción), blog, facebook, fotolog.
Mi correo es micvalenc@gmail.com
Ojala me respondas.
Saludos desde Santiago de Chile
Michelle

Arturo Borra dijo...

Hola Michelle, gracias por pasarte y por los comentarios elogiosos que dejás. Me alegra constatar que la poesía vive en todos los rincones del mundo y Chile, por cierto, es un rincón luminoso.
Ya me pasaré también por tu blog, aunque mis tiempos son bastante escasos por estas fechas.
En cuanto a publicar algún poema mío, claro, con todo gusto puedes hacerlo. Si buscas en este blog a la derecha, hay una lista de autores donde figuro yo mismo. De allí puedes extraer el poema que quieras (y si no, les envío otro). Lo mismo te digo con respecto al resto de autores…que son de mi preferencia, por lo que podría recomendarte cualquiera de ellos. Por cercanía (también son de Chile), te recomiendo a Pedro Montealegre o Daniel Bellón, pero hay muchos más…
Bueno, ya la seguimos pronto. Muchas gracias por el interés y avísame por favor si publican algo.
Bienvenida por aquí y va un saludo desde España,
Arturo

Ana Muela Sopeña dijo...

Tres poemas magníficos, Arturo. Permiten una reflexión honda y sincera sobre nuestra condición humana. Carencia, desierto, nada...entrelazados con la abundancia, lo fértil, la plenitud. Siempre a la búsqueda del sentido.

Un abrazo grande
Ana

Arturo Borra dijo...

Hola Ana, muchas gracias por regresar sobre estos poemas míos y seguir dándoles vida. Agradezco tus palabras y pienso que el nudo remite a lo que planteás: la búsqueda de un sentido estructurante. En medio, el desierto y la promesa.
En esa seguimos, buscando lo que nos falta.
Va un fuerte abrazo,
Arturo

PD: aunque suelo ser lento para comentar, espero que pronto sigamos estos diálogos incipientes.